Resumen: Durante décadas el manejo del dolor agudo tras una intervención quirúrgica ha sido mal manejado y sigue siendo un importante desafío médico ya que encuestas recientes de EE. UU. y Europa no muestran ninguna mejora importante. Un inadecuado manejo del dolor postoperatorio conlleva una prolongación del periodo de recuperación, un aumento de los días de ingreso hospitalario y una gran insatisfacción para el paciente. Existen diferentes métodos de evaluación del dolor que tratan de recoger de la forma más objetiva el grado de dolor referido por el paciente para poder instaurar el tratamiento analgésico más adecuado. El tratamiento del dolor ha de comenzar ya en el periodo preoperatorio, continuando en el intraoperatorio para terminar en al postoperatorio. Diferentes grupos de expertos, como ASA y PROSPECT, han desarrollado recientemente guías y recomendaciones de práctica clínica para promover un control efectivo y seguro del dolor postoperatorio basados en la evidencia. Los opioides siguen siendo el pilar principal del tratamiento del dolor postoperatorio a pesar de la fuerte evidencia de sus inconvenientes. Las técnicas analgésicas multimodales son ampliamente utilizadas, pero siguen sin dar buenos resultados. Las técnicas de anestesia regional son los métodos más efectivos para tratar el dolor postoperatorio. La evidencia actual sugiere que la analgesia epidural ya no puede considerarse “gold standard”. Las técnicas perineurales son buenas alternativas para la cirugía ortopédica mayor, pero siguen infrautilizadas. Las técnicas infiltrativas con o sin catéteres son útiles para casi todos los tipos de cirugía. Las técnicas sencillas de anestesia local pueden desempeñar un papel significativo en la mejora de la atención posoperatoria. El papel de los servicios para el dolor agudo para mejorar el manejo del dolor y su eliminación es bien aceptado, pero la implementación parece desafiante.