Resumen: La leucemia linfoblástica aguda está caracterizada por la proliferación de blastos de estirpe linfoide. Aunque tiene gran incidencia en la población infantil, la respuesta de este colectivo a los tratamientos actuales es elevada. Existen una serie de factores que predisponen al padecimiento de la misma: factores genéticos, exógenos y endógenos. El signo distintivo son las anomalías cromosómicas y alteraciones génicas implicadas en la diferenciación y proliferación de los precursores linfoides. Se clasifican atendiendo a características morfológicas, citogenéticas, fenotípicas y moleculares dando lugar a distintos subtipos. Los grandes avances que han tenido lugar en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda se deben: al desarrollo científico y tecnológico de técnicas como la citometría de flujo que han permitido el establecimiento del diagnóstico y la detección temprana de enfermedad mínima residual para identificar a los pacientes con alto riesgo de recidiva, a la aplicación de protocolos pediátricos en adultos jóvenes y a la aplicación de la inmunoterapia como terapia adyuvante o sustitutiva de la quimioterapia. Así, los recientes ensayos clínicos con linfocitos CAR T-cells, modificados genéticamente y dirigidos frente a dianas específicas como CD19, han mostrado tasas de remisión completa elevadas en casos refractarios y recidivantes. No obstante, la base de la terapia sigue siendo la quimioterapia con opción a alotrasplante de progenitores hematopoyéticos para pacientes de alto riesgo. Es necesario seguir investigando en el campo de CAR T-cells con el objetivo de que esta terapia se pueda utilizar más ampliamente.