Resumen: La idea principal que da cuerpo al texto es cómo el odio y la indignación pueden influir en la revolución. Entendiendo por revolución, en lo que a los afectos respecta, el momento en el que se produce una conversión de los afectos individuales y de los distintos grupos sociales en un afecto común, teniendo este afecto común consecuencias materiales. Por otro lado, también trataré el concepto de revolución del marxismo más ortodoxo, atendiendo a cuestiones como la lucha de clases. Pretendo explicar las perspectivas contemporáneas que incorporan a la filosofía política de Spinoza el pensamiento marxista. El objetivo es mostrar el potencial revolucionario de los afectos, sin olvidar las condiciones materiales necesarias y sin desatender la idea de la lucha de clases como camino para la emancipación del proletariado. Desde estas perspectivas más contemporáneas, la clave es entender que en la lucha de clases hay también una dimensión pasional. El escrito se divide en siete aparados, estos son: 1) Introducción, 2) La política de Spinoza: un análisis de las pasiones humanas, 3) Afecto y deseo desde Lordon: el gobierno de las pasiones, 4) Deseo y multitud en Spinoza; hacía un afecto común, 5) Revolución en Marx: la necesidad de acabar con la burguesía, 6) Spinoza y Marx en la contemporaneidad: la dimensión pasional de la lucha de clases y 7) Conclusiones. En Lordon vemos como idea central el hecho de que la lucha de clases tiene su continuación en el régimen pasional. Para que se dé un proceso revolucionario, debemos centrarnos en el terreno de las pasiones. Reconocer cuando los deseos que tenemos no son nuestros, sino los introducidos por los gobernantes, se convierte en una tarea imprescindible para la trasformación social. Desde Lordon, u otros autores contemporáneos como Deleuze, analizar los deseos que son introducidos en nuestros pliegues pasionales cobra así una gran importancia. Lo que vemos desde estas posturas, en las que se produce una hibridación entre estos autores, es el énfasis en que la tarea revolucionaria ya no tiene como primer objetivo la toma de los medios de producción. Esta postura característica del marxismo más ortodoxo desfallece en el capitalismo neoliberal, donde la producción e inserción de deseos tiene más peso.