Resumen: El presente trabajo se enmarca dentro de la llamada economía conductual o del comportamiento, área que ha despertado gran interés desde la concesión del Premio Nobel de Economía a Richard Thaler en 2017. Los economistas conductuales tratan de basar sus modelos, además de en las herramientas matemáticas tradicionales, en una caracterización más precisa del comportamiento humano. Para ello, adoptan una metodología diferente, basada en obtener evidencia empírica y a la postre formular los supuestos de partida. Como resultado, se han descubierto una serie de errores sistemáticos de los agentes en la toma de decisiones, llamados sesgos conductuales. En este trabajo primero se revisan los progresos en la economía del comportamiento a través de las principales contribuciones de los economistas conductuales. A continuación, se exponen los sesgos centrándonos en los que se pueden aplicar en microeconomía. Finalmente, con el objetivo de reducir los errores del agente decisor, se razona el papel de la intervención pública mediante políticas conductuales. El trabajo se completa con la aportación de una lista de control de sesgos con la facultad de eliminar los sesgos de forma preventiva.