Resumen: La educación en la primera infancia es crucial para el desarrollo integral, donde las rutinas de pensamiento emergen como herramientas poderosas para fomentar habilidades críticas y creativas, jugando además un papel crucial en la atención a la diversidad ya que promueven prácticas de enseñanza inclusiva. Este trabajo destaca la importancia de promover el pensamiento crítico evidenciando su impacto en el éxito académico y personal a largo plazo, así como la necesidad de proporcionar a los educadores herramientas efectivas para un aprendizaje profundo y significativo. El objetivo del trabajo es diseñar un programa de intervención basado en rutinas de pensamiento para fomentar el desarrollo cognitivo, emocional y social en alumnado de educación infantil. Para ello se propone una situación de aprendizaje compuesta por siete sesiones cuyo hilo conductor es la naturaleza. En ellas los niños se involucran activamente en su aprendizaje siendo constructores de su propio conocimiento a la misma vez que trabajan todas las áreas correspondientes currículo actual. La evaluación de la propuesta requiere un enfoque multifacético que combine diferentes técnicas para capturar el impacto en el desarrollo de los estudiantes. La triangulación de dichos datos permite obtener conclusiones sólidas sobre la efectividad de la intervención y proponer mejoras.