Resumen: Este trabajo evalúa la calidad biológica del suelo en un monocultivo de cebada en Aragón, considerando los efectos de la profundidad, dos tipos de laboreo (laboreo intensivo y siembra directa) y dos tipos de fertilización (mineral y orgánica). Para ello se analizaron la actividad de seis enzimas del suelo, el carbono lábil oxidable, el perfil fisiológico microbiano (MicroResp™) y el cociente metabólico (qCO₂). Los resultados mostraron que la profundidad es el factor con más influencia en los análisis: la mayoría de la actividad enzimática se concentran en 0–5 cm, mientras que la deshidrogenasa no sigue ese patrón y destaca en 5–20 cm. El laboreo influye en la estratificación de la actividad enzimática y en la eficiencia metabólica, siendo la siembra directa más favorable que el laboreo intensivo. La fertilización orgánica potencia la actividad enzimática en superficie, a diferencia de la mineral, que no aporta mejoras claras. En conjunto, la combinación de siembra directa y fertilización orgánica se presenta como la práctica más sostenible que también favorece la funcionalidad y el mantenimiento de los suelos agrícolas mediterráneos.