Resumen: Este trabajo presenta un enfoque comparativo de cuatro complejos residenciales construidos en el Reino Unido después de la guerra, en el marco del programa de Nuevas Ciudades y las políticas públicas para la vivienda colectiva. El propósito crítico es entender cómo distintos arquitectos británicos reaccionaron, desde diferentes principios teóricos y escalas de operación, a los problemas urbanos, sociales y de vivienda de su tiempo y qué contribuciones siguen siendo relevantes para la discusión contemporánea actual sobre la vivienda colectiva. La discusión se presenta en torno a cuatro estudios de caso: Slough Lane, 1966; Marquess Road Estate, 1976; Thamesmead, 1967; y Southgate Estate, 1977. Estos proyectos han sido elegidos porque pueden visibilizar diversos enfoques de diseño, modelo urbano y tipología residencial dentro de un mismo contexto histórico: la voluntad de reinventar la vivienda social en un contexto de reconstrucción, escasez de recursos y revolución cultural. La metodología utilizada sigue un enfoque multiescalar, organizado en cuatro niveles de análisis: territorio, conjunto, edificio y vivienda. Esta configuración permite una interpretación de cada caso desde su inserción urbana hasta su acabado doméstico, considerando tanto los planos dimensionales como los espaciales, constructivos y simbólicos. El trabajo se apoya en un importante proceso de redibujo crítico, que ha sido fundamental para completar la escasa documentación original, homogeneizar la representación de los proyectos y profundizar en su lectura arquitectónica. De esta manera, ha sido posible establecer patrones de diseño, relaciones espaciales y jerarquía de funciones indetectables en los materiales previos. En los casos estudiados, se ha analizado la relación entre espacios públicos y privados, estrategias de acceso, organización de la circulación, morfología urbana, diversidad tipológica y materialidad de la construcción. Desde este punto de vista comparativo, el trabajo propone similitudes y diferencias en las propuestas que, aunque parten de contextos particulares y arquitectos diferentes, comparten una voluntad necesariamente común: construir una nueva forma de vivir juntos, colectiva, más humana, más densa y más integrada en la ciudad. Las conclusiones del trabajo subrayan el valor arquitectónico, urbano y cultural de estas experiencias. Proponen soluciones aún en uso para equilibrar las demandas de los desafíos actuales: viviendas asequibles; recuperación de un espacio público como espacio de encuentro; propuesta de una flexibilidad tipológica; búsqueda de una escala intermedia más propicia para la vida colectiva. Por lo tanto, defiende la relevancia de estas arquitecturas como referencias modernas y sugiere su revisión crítica como una herramienta potencialmente útil para replantear el pensamiento proyectual sobre la vivienda colectiva.