Influencia de la actividad física en la degeneración cognitiva (Enfermedad de Alzheimer): estudio genético APOE y mediante biomarcadores Aβ en población sana

Catalán Edo, María Pilar
Serrano Ostáriz, Enrique (dir.)

Universidad de Zaragoza, 2016
(Fisiatría y Enfermería)


ISBN: 61:796


Abstract: La Enfermedad de Alzheimer no es una enfermedad homogénea, sino multifactorial. Las causas que subyacen a los cambios neurológicos son en parte desconocidas, pero el avance en la edad de la población, junto a los antecedentes genéticos y factores no genéticos juegan un papel primordial en su desarrollo (Mayeux R, 2012). El 30% de los sujetos cognitivamente normales mayores de 65 años cumplen criterios neuropatológicos a pesar de estar aparentemente libres de síntomas cognitivos, lo que se puede interpretar como que existe una secuencia ordenada en el tiempo entre el desarrollo de la patología de la EA y sus posteriores consecuencias clínicas (Ingelsson M, 2004. Perrin RJ, 2009). La EA se instaura 10 a 20 años antes de cualquier manifestación clínica, en lo que se conoce como fase preclínica; posteriormente de forma insidiosa y progresiva los pacientes comienzan a presentar los primeros síntomas, con un cambio gradual y progresivo en la memoria episódica. Por este motivo la detección temprana se ha convertido en una de las áreas centrales de la investigación con la búsqueda de herramientas predictivas de la enfermedad. El objetivo de este estudio es abrir una nueva línea de investigación basada en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como la Enfermedad de Alzheimer a través de la actividad física, analizando la presencia de proteínas beta-amiloide (Aβ) en plasma como biomarcadores específicos en individuos asintomáticos y su relación con la patología neurológica estructural a través de los resultados obtenidos en una batería de test cognitivos. Seguimos la hipótesis de que cambios en los niveles de proteínas β-amiloide en plasma (Aβ) pueden reflejar cambios en los niveles de Aβ en el cerebro como signo de una patología amiloide cortical y se presenta como una técnica menos cruenta para el paciente que las técnicas de imagen y más económica para los servicios de salud. Para ello, llevamos a cabo un estudio retrospectivo en un de sujetos sanos, sin degeneración cognitiva, con edad comprendida entre 50-80 años que llevaban 20 años realizando deporte de diferente nivel, y un grupo de sedentarios, con la base de que prácticas de estilo de vida saludables podrían impedir la aparición o retrasar la progresión de la enfermedad si se llevasen a cabo en el momento oportuno (Liang KY, 2010). Según nuestros resultados, a medida que aumenta la edad disminuye la atención mantenida, atención dividida, velocidad de procesamiento y cálculo. Los hombres de mayor edad obtienen peor puntuación en el test T@M, memoria de evocación libre y memoria de evocación con pistas que los hombres de mediana edad, siendo estas diferencias significativas. El heredar al menos un alelo APOE-4 se asocia con una puntuación más baja en el sub-test de Memoria de evocación con pistas, MMSE, y Recuerdo que los no portadores en los hombres de mediana edad, siendo estas diferencias significativas. El nivel de AF se asocia con la puntuación obtenida en los test cognitivos, asi el GMA de las dos cohortes de edad presenta una puntuación más alta en el test T@M y en el Sub-test de Memoria de evocación con pistas. Los sujetos de mayor edad activos obtienen una mejor puntuación para la Memoria inmediata, MMSE, Retención y Recuerdo. En el análisis de las proteínas Aβ encontramos que el péptido Aβ 40 total y Aβ 40 unido en plasma es más abundante en el grupo de mayor edad, mientras el ratio Aβ 40libre/AB40 total es mayor en el grupo de menor edad. Al analizar la influencia de la AF en los hombres de mediana edad es el GA quien presenta un menor depósito de Aβ 40 libre y Aβ 40 total y el GMA quien tiene un menor nivel de Aβ 42 total en plasma. En los hombres ≥65 años, encontramos diferencias en el ratio Aβ40libre/Aβ40 total entre el GA y GMA. Las proteínas beta-amiloides se asocian con algunas funciones cognitivas,los hombres activos ≥65 años presentan una correlación positiva entre la velocidad de procesamiento visual de la información, velocidad psicomotora, memoria inmediata y lenguaje con todas las formas del péptido Aβ 40 y Aβ 42 y Aβ 17. La atención mantenida, atención dividida y cálculo se correlaciona con el Aβ 40 total y Aβ 40 unido en plasma. El GMA y GS, Aβ 17 presenta una correlación negativa con la memoria de evocación libre. En la cohorte de mediana edad activo encontramos asociación entre Aβ 42 con el test T@M y con los distintos tipos de memoria. El GA de mediana edad presenta una correlación inversa entre Aβ 17 con la memoria de evocación libre y T@M y el GMA presenta una correlación positiva entre Aβ 17 y la memoria de evocación con pistas. No encontramos diferencias en los valores medios de los biomarcadores beta-amiloides en ApoE-є4 portadores y no portadores según el nivel de AF, sin embargo, los hombres que heredan el Genotipo E2/E3 presentan una correlación negativa entre los valores de Aβ 42 unido en plasma y el gasto calórico/día invertido en la práctica de AF. Encontramos una fuerte asociación entre la velocidad de procesamiento visual de la información (TMT), la atención dividida, el cálculo (PASAT) y el Test T@M con la TAS y TAD y los parámetros de composición corporal (IMC, perímetro abdominal, porcentaje de grasa corporal, y kilos de grasa corporal). Las proteínas beta-amiloides presentan una fuerte asociación con algunos parámetros bioquímicos. En los hombres mayores de 65 años, Aβ40 libre, Aβ40total, Aβ17 libre y el ratio Aβ40libre/ Aβ40total, Aβ42 libre y Aβ42total y el ratio Aβ42libre/ Aβ42total presenta una fuerte asociación con la creatinina y urea. Aβ40total presenta correlación negativa con el Colesterol Total y HDL-C. En los hombres de mediana edad Aβ17 libre y total presentan correlación negativa con el Perfíl lipídico (Colesterol Total y HDL-C). Como conclusión, podemos decir que aunque en el envejecimiento normal disminuyen las capacidades cognitivas, la práctica de AF de intensidad moderada mejora un gran número de funciones cognitivas y se asocia con la presencia de proteínas Aβ a nivel plasmático. Mantener un estilo de vida activo ayuda a mejorar la composición corporal, tensión arterial, calidad de vida percibida y calidad de sueño. Estos resultados apoyan nuestra hipótesis, si bien, son necesarios nuevos estudios de tipo prospectivo para monitorizar como evoluciona el estado cognitivo y la deposición de proteínas beta-amiloides de los sujetos sanos que realizan AF frente al de los sedentarios.

Pal. clave: ciencias médicas

Knowledge area: Fisioterapia

Department: Fisiatría y Enfermería

Nota: Presentado: 28 01 2016
Nota: Tesis-Univ. Zaragoza, Fisiatría y Enfermería, 2016

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 Record created 2016-03-01, last modified 2019-02-19


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