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            <surname>Matías Solanilla</surname>
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        <year>2020</year>
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    <abstract>Las llamadas Rentas Mínimas llevan décadas garantizado unos ingresos mínimos a la población más vulnerable, estando estos condicionados a una serie de características que, de no reunirse o incumplirse en determinado momento, incurrirían en la no concesión o retirada de la ayuda. Muchos son los autores que han denunciado la conversión de estas medidas en una forma de contención de la pobreza y su ineficacia para sacar de esta a las poblaciones que las perciben. Frente a los subsidios condicionados, existe una corriente que está aumentando en popularidad y calando poco a poco en el debate público: se trata de las rentas no condicionadas, de la cada vez más conocida Renta Básica.&lt;br /&gt;En 2020, año colapsado a nivel mundial por la crisis del Covid-19, aparecen en nuestro país nuevas iniciativas de Rentas Mínimas, el denominado Ingreso Mínimo Vital, así como la propuesta de una Renta Básica de Emergencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</abstract>
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  <article-type>TAZ</article-type>
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