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            <surname>González de la Cuesta</surname>
            <given-names>Delia María</given-names>
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        <year>2018</year>
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    <abstract>Introducción: Los hemocultivos siguen siendo la técnica de elección para el diagnóstico de las bacteriemias y fungemias, aunque posiblemente se hace un uso desmedido y técnicamente incorrecto en el servicio de urgencias. Los hemocultivos permiten conocer el posible origen etiológico, estimar la duración del tratamiento y elegir el más apropiado o modificar el ya establecido. Muchas veces es difícil diferenciar entre un verdadero positivo (una infección verdadera) o un falso positivo (el hemocultivo está contaminado). Estos habitualmente se contaminan por bacterias de la piel o las manos del personal sanitario. La tasa máxima aceptada de contaminación es del 3% de los hemocultivos realizados y esta puede estar relacionada con la alta movilidad del personal de enfermería, la presión por iniciar el tratamiento antibiótico precoz y la saturación de las unidades de urgencias. Por este motivo, es tan importante tener un protocolo correctamente desarrollado en el que se determine una buena técnica de extracción, transporte y procesamiento. Objetivo: Disminuir la tasa de contaminación de los hemocultivos desde un servicio de urgencias. Metodología: Se realizó una búsqueda bibliográfica y mediante el ciclo de Deming se desarrolla un plan de mejora con el que se puede detectar qué procesos no alcanzan los resultados planificados y los que se pueden mejorar. Conclusión: La tasa de contaminación de los hemocultivos se podría disminuir, principalmente, mediante la capacitación de los profesionales tanto en la técnica como en las indicaciones como se ha mostrado a través del proyecto de mejora.&lt;br /&gt;</abstract>
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  <article-type>TAZ</article-type>
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