Abstract: La República de Weimar (1918-1933), que surgió en un contexto de derrota y humillación nacional tras la experiencia bélica de la Primera Guerra Mundial, fue el primer régimen democrático en la historia de Alemania. Durante sus primeros años de existencia, la joven república tuvo que hacer frente a una serie de retos comunes a todos aquellos regímenes democráticos que sustituyeron a los imperios de Europa Central y del Este tras su desintegración en 1918: un vacío de poder acompañado de una aguda crisis de legitimidad, una cultura de la violencia magnificada por la derrota y el paramilitarismo, amenazas revolucionarias y contrarrevolucionarias inspiradas por los sucesos en Rusia de 1917, una profunda crisis económica y un panorama internacional marcado por la hostilidad de las potencias vencedoras. A lo largo de los cinco primeros años de consolidación del régimen de Weimar (1918-1923), en Alemania se estableció un sistema parlamentario y democrático abierto al sufragio masculino y femenino, se profundizó en los derechos civiles y en las reformas sociales, y los contemporáneos asistieron a uno de los mayores momentos de esplendor cultural en la historia de la humanidad. A finales de 1923, y en contraste con el avance de soluciones autoritarias en Europa, la democracia de Weimar había superado los retos inherentes a sus convulsos orígenes y entraba en una fase de estabilización político-económica tanto en el plano interior como en sus relaciones exteriores.