Resumen: Honor, valentía o lealtad son las características más conocidas del samurái… o de la imagen de samurái que ha llegado hasta nosotros. Gracias a diferentes leyendas, textos y a las artes – en este caso en concreto, al cine –, el guerrero se convierte en un modelo de conducta y de vida a seguir. El cine ha contribuido a la construcción de un mito, pero también sirve para desmontarlo y ponerlo en cuestión. A través de Gohatto (Nagisa Ôshima, 1999), Zatoichi (Takeshi Kitano, 2003), Hana (Hirokazu Kore-eda, 2006), 13 asesinos (Takashi Miike, 2010) y Hara-kiri: Muerte de un samurái (Takashi Miike, 2011), y siguiendo los preceptos del Bushido, en este trabajo se hace un análisis cuánto de realidad hay en la imagen que actualmente tenemos del guerrero nipón y de hasta qué punto se ha convertido en un producto de marketing.