Resumen: El objetivo general de este trabajo es determinar las cuestiones principales que van a ser objeto de transposición respecto de la figura del beneficio de exoneración de pasivo insatisfecho. En particular, el requisito de la buena fe del deudor. Las razones que han motivado la elección del tema han sido fundamentalmente dos: En primer lugar, el indudable agotamiento del plazo para la adopción de las disposiciones contenidas en la DRI. Concretamente, su artículo 34 fija como fecha máxima para acometer dicha tarea el 17 de julio de 2021. En segundo lugar, el escenario económico y social «post COVID-19» al que nos vamos a enfrentar en los próximos meses. Muchos empresarios y consumidores están viendo como sus negocios experimentan una regresión sin precedentes desde marzo de 2020. Por todo ello, la DRI adquiere especial relevancia al establecer mecanismos que aseguren la segunda oportunidad y al elaborar medidas preventivas de reestructuración y eficiencia ante una situación de insolvencia.