Resumen: Los cigarrillos electrónicos, introducidos en el mercado para dejar de fumar, son cada vez más populares entre adolescentes y adultos jóvenes por sus sabores tentadores y por su aparente ausencia de efectos negativos para la salud. Sin embargo, existen evidencias que indican que el vaping puede estar asociado a enfermedades respiratorias probablemente debidas a la introducción de agentes vaporizados en los pulmones. Pequeñas cantidades de metales pesados, acetona, y otras sustancias cancerígenas que componen los líquidos y aerosoles de vaporización de los cigarrillos electrónicos (denominados “e-líquidos”) pueden causar daño pulmonar. El tetrahidrocannabi-nol (THC) es la sustancia más comúnmente vaporizada, aunque también se suele encontrar acetato de vitamina E (VEA) en las muestras obtenidas de lavado broncoalveolar (BAL). Sin embargo, aún no se ha identificado de manera concluyente ningún componente específico como agente causal de la lesión pulmonar. Los hallazgos radiológicos e histopatológicos de EVALI (E-cigarette or Vaping associated Lung Injury) muestran un espectro de patrones de lesiones agudas bastante inespecíficas: en la TC de tórax suele encontrarse un patrón de lesión pulmonar aguda con patrón de neumonía organizada y daño alveolar difuso (nódulos centrolobulillares en vidrio esmerilado y opacidades confluentes en vidrio esmerilado con predominio basal y frecuente preservación subpleural). Por tanto, un alto índice de sospecha combinado con una buena historia clínica y pruebas de imagen compatibles son las claves para obtener un diagnóstico rápido y preciso que permitirá reducir la morbimortalidad de los pacientes mediante un tratamiento precoz basado esencialmente en la suspensión del vapeo y en corticoterapia (antibioterapia, ventilación mecánica o incluso oxigenación con membrana extracorpórea si el paciente lo requiriera).