Resumen: en las últimas décadas se ha producido un incremento de las enfermedades hormonodependientes en los países desarrollados. De forma similar, cada vez está más generalizada la exposición de la población a disruptores endocrinos, ya sea en el ámbito laboral o doméstico. Estas sustancias pueden imitar acciones hormonales y desencadenar patologías endocrinas graves. Objetivo: determinar los efectos perjudiciales en la salud debidos a la exposición de sustancias químicas con capacidad endocrina, con el fin concienciar a la población sobre sus potenciales riesgos. Metodología: se realizó una búsqueda sistemática en las bases de datos Pubmed, Cochrane y Web of Science de acuerdo a un vocabulario controlado y a unos criterios de inclusión y exclusión previamente elaborados. Se recuperaron artículos comprendidos entre los años 2011 y 2021 con muestras superiores a 30 participantes y cuya población a estudio no presentase trastornos genéticos que predispusiesen a presentar alteraciones metabólicas. Tampoco se incluyeron estudios realizados en animales o tejidos humanos. Resultados: se recuperaron un total de 10.656 artículos, de los cuales, en esta revisión se incluyeron 18 estudios: 5 cohortes, 11 casos-controles y 2 son metaanálisis. Conclusión: la mayoría de los disruptores endocrinos establecieron una asociación poco significativa con el desarrollo de patologías hormonodependientes. Siendo los compuestos xenoestrógenos halogenados, bifenilo policlorado y perfluorado ftalatos los únicos que han demostrado una asociación moderada con el desarrollo de cáncer de mama hormonodependiente y síndrome de ovario poliquístico.