Resumen: Objetivos: 1- analizar si los pacientes con Trastorno Bipolar (TB) muestran una disminución de la función visual con respecto a los sujetos sanos de su misma edad y sexo, y comparar el cambio a los cinco años de seguimiento en ambos grupos. 2- evaluar mediante tomografía de coherencia óptica (OCT) Spectralis las alteraciones estructurales de la neuro-retina en ambos grupos y comparar el cambio registrado a los 5 años, así como evaluar si esta técnica puede ser un método útil para detectar y monitorizar cambios neurodegenerativos en los pacientes con TB. Material y métodos: se seleccionaron 38 ojos de pacientes con TB y 122 ojos de controles sanos pareados por edad y sexo. Se les realizó el mismo protocolo de exploración en la visita basal y en la segunda visita a los cinco años, que incluía pruebas de función visual (agudeza visual, sensibilidad al contraste, visión cromática y campo visual) y estudio estructural de la retina mediante OCT Spectralis. La comparación de variables se realizó mediante los test de Chi-cuadrado, T-Student y corrección de Bonferroni para múltiples comparaciones. Resultados: en todos los análisis se encontraron mayores diferencias a nivel estructural que a nivel de la función visual. Observamos que en el grupo de los pacientes TB el adelgazamiento de la neuro-retina se producía más precozmente que en el grupo de los controles, siendo más significativo en los sectores temporales y en el haz papilomacular. No obstante, la reducción de estos espesores fue menor que la documentada para otras enfermedades neurodegenerativas. Conclusiones: el TB es una patología neuropsiquiátrica en la que existe una pérdida de fibras nerviosas a nivel del sistema nervioso central, detectable y cuantificable mediante el estudio del espesor de la neuro-retina como biomarcador de progresión de esta neurodegeneración. En el grupo de los pacientes con TB se registró una disminución de los espesores retinianos más precoz que en los controles, especialmente en los sectores temporales y el haz papilomacular. En la evaluación de la función visual no se observaron cambios significativos para ninguno de los dos grupos.