Resumen: El adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC) es uno de los tumores sólidos más difíciles de tratar. Representa la cuarta causa de muerte relacionado con el cáncer en el mundo, con una tasa de supervivencia a los 5 años inferior al 5%, mientras que la supervivencia a un año se logra en menos del 20% de los casos. Las opciones terapéuticas disponibles actualmente son muy limitadas y están altamente ligadas al estado de la enfermedad. Además, se ha demostrado que el PDAC es capaz de desarrollar una rápida regulación de vías compensatorias al tratamiento, así como una densa reacción desmoplásica, que le proporcionan resistencia frente a las terapias ya existentes. Entre las terapias la resección quirúrgica sigue siendo en la actualidad la principal opción terapéutica para los pacientes, pero desafortunadamente, menos del 20% de los pacientes son susceptibles de someterse a esta cirugía. De igual forma, el abordaje terapéutico de dicha enfermedad basado en la quimioterapia o la radioterapia, presentan una tasa de éxito muy baja. En pacientes tratados con gemcitabina, aceptado como fármaco quimioterapéutico de primera línea de referencia, la tasa de supervivencia general es de 5,6 meses, mientras que la tasa de supervivencia a un año es del 18%. Como alternativa a estas terapias clásicas surge la inmunoterapia que consiste en la inducción de una respuesta inmune que potencie la acción antitumoral que el organismo presenta frente al cáncer. Sin embargo, los resultados obtenidos han sido contradictorios debido a la naturaleza poco inmunológica del tumor, el privilegio inmunitario, el complejo microentorno tumoral y la plasticidad genética de las células. Una de las principales dificultades que surgen en el estudio de nuevas terapias es la falta de modelos experimentales que reproduzcan el complejo entorno tumoral. En los últimos años se han desarrollado nuevos modelos preclínicos basados en el cultivo tridimensional que permiten recrear la interacción entre los diferentes tipos de células presentes en el microentorno tumoral, así como mimetizar la arquitectura celular y el medio inmunosupresor de una forma más parecida a la real.