TAZ-TFG-2019-785


Displasia broncopulmonar en el prematuro: a propósito de un caso

Domingo Belanche, Andrés
Rodríguez Martínez Gerardo (dir.)

Universidad de Zaragoza, MED, 2019
Departamento de Pediatría, Radiología y Medicina Física, Área de Pediatría

Graduado en Medicina

Resumen: La displasia broncopulmonar (DBP) es la enfermedad pulmonar crónica más frecuente en prematuros, se define como la necesidad de oxígeno suplementario en el recién nacido pretérmino durante al menos 28 días después del nacimiento, cuya aparición se debe a la exposición del pulmón inmaduro pretérmino a varias noxas que alteran su desarrollo. La incidencia aumenta contra menor sea la edad gestacional y el peso al nacimiento, siendo de un 40% en los prematuros de 25-27 semanas (vs. 13% en los de 28) y 67% en los menores de 800g de peso al nacimiento (vs. 1% en los de 1251-1500). La DBP ocurre en los pulmones inmaduros debido a factores que alteran su desarrollo como la hiperoxia, inflamación e infecciones, sobreañadidos al hecho de tener que madurar fuera del útero. Los principales tratamientos para la DBP incluyen el oxígeno, requiriendo a veces ventilación mecánica, broncodilatadores inhalados, diuréticos y, sobre todo, garantizar un adecuado aporte nutricional, así como prevenir posibles infecciones respiratorias. Durante los primeros años de vida, los niños con DBP tienen mucho más riesgo de padecer infecciones respiratorias. El pronóstico una vez superada la fase inicial hospitalaria es favorable ya que a medida que van creciendo va disminuyendo la morbilidad respiratoria, pero en algunos de ellos persisten las sibilancias y la tos hasta incluso la adolescencia. La alteración de la función pulmonar puede permanecer en la edad adulta, pero sin repercusión clínica. Se nos presenta el caso de un recién nacido de 29+6 semanas de gestación que ingresa en la Unidad de Neonatología para control evolutivo. Requiere intubación con ventilación mecánica al nacimiento, pasando posteriormente a CPAP y por último a gafas nasales de alto flujo hasta los cinco días de vida. Una vez superada esta fase de distrés inicial, buena evolución hasta que a los 17 días de vida aparece inestabilidad hemodinámica, mala perfusión periférica, bradicardia con descenso de saturación de oxígeno y escasa actividad espontánea, requiriendo soporte respiratorio con gafas nasales de alto flujo y posteriormente oxigenoterapia en mascarilla hasta los 40 días de vida. Este cuadro clínico es compatible con el diagnostico de displasia broncopulmonar leve. La evolución posterior es favorable, siendo dado de alta a las 38 semanas postmenstruales sin necesidad de oxígeno suplementario ni alteraciones reseñables debidas a la prematuridad o DBP.

Tipo de Trabajo Académico: Trabajo Fin de Grado
Notas: Aporto en secretaría material físico. Resumen disponible en inglés.

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