Resumen: La lumbalgia es una patología muy prevalente en la comunidad con una gran tendencia a cronificarse. La lumbalgia crónica es la razón de una gran parte del gasto dirigido al tratamiento de la patología lumbar. Las Guías de Práctica Clínica coinciden en que el ejercicio es el tratamiento de primera línea para combatirla. El tipo de ejercicio indicado es el ejercicio aeróbico, el ejercicio de fuerza y flexibilidad, y el de estabilización lumbar. Este trabajo, pretende hacer una revisión bibliográfica de la información más actualizada que haya acerca de las modalidades de ejercicio que pueden usarse y de sus beneficios en el paciente con lumbalgia crónica. La búsqueda de la bibliografía se ha realizado usando la base de datos PubMed, en un rango temporal desde el 2013 hasta el 2018; se han seleccionado, fundamentalmente, los artículos relacionados con el ejercicio aeróbico. Las palabras clave utilizadas son: chronic low back pain, exercise, running, swimming, cycling, treatment, McKenzie method, aerobic exercise, segmental stabilization, muscle strength, etc. El ejercicio aeróbico ha demostrado tener un efecto analgésico disminuyendo la intensidad del dolor, la discapacidad y la depresión que sufren estos pacientes. Además, aporta efectos beneficiosos a nivel general sobre el organismo y consigue una mejora de la capacidad cardiovascular, reduciendo las limitaciones que tenía el paciente para llevar a cabo sus actividades de la vida diaria. En esta revisión hemos estudiado tres variantes de ejercicio aeróbico: el running, la natación y el ciclismo. Ninguno de ellos ha demostrado tener un efecto claramente superior a los otros por lo que habrá que individualizar cada caso y tener en cuenta las ventajas e inconvenientes de cada uno. Se ha demostrado que el running es capaz de provocar hipertrofia, mayor hidratación y cambios en la composición de los discos intervertebrales. Por su parte, la natación ha demostrado actuar como factor preventivo y terapéutico en estudios animales disminuyendo la sensibilización espinal y se sugiere la posibilidad de que pueda extrapolarse a las personas. En cuanto a los ejercicios de fortalecimiento y estabilización segmentaria, se han demostrado mayores beneficios en estos últimos, convirtiéndose en parte importante del tratamiento. Dentro de este grupo de ejercicios destacan el método McKenzie y el ejercicio de pilates. Por su parte, los ejercicios de flexibilidad proporcionan un mayor rango de movimiento disminuyendo el dolor y la incapacidad funcional. En conclusión, podemos decir que el mejor tratamiento mediante ejercicio físico de la lumbalgia crónica es el que se prescribe por consenso entre el médico y el paciente, teniendo en cuenta las preferencias de éste último, lo que facilitará la adherencia al tratamiento, y llevando a cabo las recomendaciones establecidas por el facultativo.