Resumen: Introducción: La incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) está aumentando en paralelo con el sobrepeso y la obesidad. Contrariamente a la creencia convencional, aproximadamente el 15-40% de los pacientes con EII son obesos. La obesidad se ha visto asociada con un estado de pro-inflamación y con un desarrollo más tortuoso de la EII y otras enfermedades autoinmunes, si bien apenas hay evidencia científica que evalúe si la obesidad puede influir en la forma de presentación de la EII al diagnóstico. Objetivos: Evaluar la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los pacientes con EII de reciente diagnóstico. Analizar si existen diferencias en la forma de presentación y en el tratamiento utilizado al diagnóstico. Estudiar las comorbilidades e influencia de la obesidad. Métodos: Se ha realizado un estudio descriptivo retrospectivo que incluye a todos los pacientes incluidos en la base ENEIDA con diagnostico reciente (los 2 últimos años) en nuestra unidad de EII del HCU Lozano Blesa de Zaragoza. Fueron analizadas variables demográficas, antecedentes del enfermo, variables dependientes de la enfermedad y variables relacionadas con el tratamiento. Los pacientes fueron categorizados por índice de masa corporal (IMC). Resultados: Incluimos 91 pacientes, 54 con colitis ulcerosa (CU) y 37 con enfermedad de Crohn (EC). El 57,1% eran mujeres, con edad media de 46 + 17.2 años. El 49,5% de los pacientes estaban por encima del peso ideal (IMC>25Kg/m2) y el 15,4% eran obesos. Solo un 4,4% tenían bajo peso al diagnóstico. La prevalencia de sobrepeso y obesidad aumenta con la edad (p=0,001). En la EC es más frecuente presentar aumento del IMC sin que se traduzca en un peor curso clínico. No hubo asociación entre el IMC y el tratamiento o necesidad de hospitalización. Los pacientes con obesidad tienen una mayor prevalencia de hipertensión y dislipemia (p<0,0001). Conclusiones: La prevalencia de sobrepeso y obesidad en pacientes con EII de reciente diagnóstico fue del 34,1% y 15,4% respectivamente. La obesidad no tiene un papel negativo en la actividad ni modifica la forma de presentación de la enfermedad al diagnóstico pero si se asocia de manera significativa a una mayor prevalencia de hipertensión y dislipemia.