Abstract: El Conducto Arterioso Persistente (CAP) o Ductus Arterioso Persistente (DAP) es una de las enfermedades cardíacas congénitas más frecuentes en el perro, cuya prevalencia es de aproximadamente un 25-30%. Este conducto sirve de comunicación entre la arteria pulmonar y la aorta durante el período fetal, ya que los pulmones están colapsados y no son funcionales. Tras el nacimiento, de manera fisiológica se produce el cierre del conducto en el momento de la primera inspiración cuando los alvéolos se expanden por primera vez. En algunas ocasiones esto no se produce, produciendo cambios tales como: dilatación e hipertrofia del ventrículo izquierdo, distensión de la válvula mitral con regurgitación, insuficiencia cardíaca congestiva izquierda, etc. La mayoría de los animales son asintomáticos y el CAP se diagnostica mediante la auscultación de un soplo continuo “en maquinaria”, aunque se puede complementar con radiografía, ecocardiografía Doppler, ecocardiografía transesofágica o electrocardiografía. El tratamiento consiste en el cierre de dicho conducto por oclusión transvascular o mediante ligadura quirúrgica, provocando la recuperación completa de la fisiología cardíaca. Hay pacientes en los que las presiones de la arteria aorta y la arteria pulmonar llegan a ser similares o incluso la presión pulmonar sobrepasa a la sistémica, lo que provoca una inversión del flujo sanguíneo y por consiguiente una futura hipertensión pulmonar. Este suceso se conoce como CAP revertido y el tratamiento mediante cirugía está contraindicado.