Resumen: Este trabajo trata de analizar la película El Faro (2019), de Robert Eggers, y ofrecer una visión de sus múltiples interpretaciones. En concreto, analiza su valor como una película ambigua, que resiste que haya una única lectura sobre ella. Dicha ambigüedad se consigue proporcionando a la audiencia un entorno casi perteneciente a otro mundo y unos símbolos con diferentes connotaciones. Además, el descenso hacia la locura de los dos únicos y principales personajes también abre el debate de cuánto de lo que estamos viendo está sucediendo realmente. El Faro hace las veces de ensayo sobre el significado, la obsesión y la locura y hace que la audiencia se cuestione lo que está viendo y conoce con el fin de encontrar una respuesta a las preguntas que la propia película lanza. Al final, la belleza de la película surge de que todas sus posibles interpretaciones son al mismo tiempo válidas y no limitan la existencia del resto.