Resumen: El objetivo general de este trabajo es profundizar en la teoría de la complejidad económica para luego analizar bajo su enfoque el patrón exportador de un amplio grupo de países y, en particular, el caso de España. La idea esencial de la complejidad económica es que la producción/exportación de bienes y servicios de una economía revela el conocimiento acumulado por la sociedad en esa economía. Con el análisis de los indicadores de complejidad económica, el Índice de Complejidad Económica y el Índice de Complejidad del Producto, se pueden aproximar conclusiones acerca del nivel de desarrollo de estos países y su posible trayectoria futura. Tras el análisis de los datos para los años 2000-2019 se observa claramente una relación positiva entre la complejidad económica de los países y su nivel de desarrollo y, asimismo, entre la sofisticación (mayor valor añadido) de los bienes y servicios exportados por un país y su nivel de complejidad económica. En el caso de España se puede afirmar que en términos comparativos es una economía compleja, sobre todo debido a la fortaleza de las exportaciones de servicios y del sector de la automoción. Sin embargo, y como aspecto negativo, es uno de los países desarrollados que más puestos ha perdido en el ranking de complejidad económica de referencia mundial (el del Atlas de Complejidad Económica de Harvard). La razón fundamental está en la gran ubicuidad (producidos/exportados por muchos países) de muchas de las exportaciones españolas. Y, por otra parte, en la escasa especialización en productos poco ubicuos (producidos/exportados por pocos países), con mayor valor añadido en conocimiento.