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    <subfield code="a">Una Moneda Única para la Comunidad  Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO)</subfield>
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    <subfield code="b">Universidad de Zaragoza, Prensas de la Universidad</subfield>
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    <subfield code="a">Tesis de la Universidad de Zaragoza</subfield>
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    <subfield code="a">Presentado:  13 06 2022</subfield>
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    <subfield code="a">Tesis-Univ. Zaragoza,  , 2022</subfield>
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    <subfield code="a">La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) quedó constituida el 28 de &lt;br />mayo de 1975 con el Tratado de Lagos. Con la firma de este tratado, quince estados del Oeste de África se &lt;br />comprometían  a  promover  la  integración  económica  de  la  zona  con  el  objetivo  de  crear  un  bloque &lt;br />económico  capaz  de  generar  autosuficiencia  entre  sus  integrantes.  Adicionalmente,  el  objetivo  de &lt;br />CEDEAO  es  el  favorecimiento  del  desarrollo  económico  de  sus  integrantes,  la  mejora  de  las &lt;br />infraestructuras, la estabilidad  de la  zona, además  de  ser  un mecanismo  para  que los  países miembros &lt;br />pudieran  competir  en  un  mercado  mundial  protagonizado  por  la  existencia  de  grandes  bloques  como &lt;br />Estados Unidos, la Unión Europea y China. &lt;br />Los estados miembros de la CEDEAO se dividen en dos bloques: la Unión Económica y Monetaria &lt;br />de África Occidental  (UEMOA) y los  países  que  no  forman la UEMOA.  Los miembros  de la UEMOA  son: &lt;br />Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea‐Bissau, Malí, Níger, Senegal y Togo. El grupo de países que &lt;br />no son parte de la UEMOA son: Gambia, Ghana, Guinea, Liberia, Nigeria, Sierra Leona y Cabo Verde. La &lt;br />UEMOA está formada por países cuya lengua mayoritaria es el francés, mientras que el resto de países de &lt;br />la CEDEAO tiene fundamentalmente como lengua mayoritaria el inglés. Cabo Verde es el único país junto &lt;br />con Guinea‐Bissau cuya lengua oficial es el portugués. Guinea es el único país  francófono que no  forma &lt;br />parte de la UEMOA.  &lt;br />Dado que, a escala global, los grandes mercados de comercio internacional están concentrados &lt;br />en la Eurozona, China y Estados Unidos, muchos países de África quedan relegados ya que son vulnerables &lt;br />a las políticas monetarias de los tres grandes bloques antes mencionados. La importancia de la CEDEAO &lt;br />reside  en  la  oportunidad  que  da,  a  estos  países  africanos,  de  tener  un  peso  específico  en  el  entorno &lt;br />internacional. &lt;br />La  CEDEAO  tenía  como  objetivo  adicional  la  creación  de  una  moneda  común  para  todos  sus &lt;br />socios. La falta de uniformidad en la adopción del marco macroeconómico y la falta de voluntad política &lt;br />provocaron que se optara por una estrategia en la que el objetivo sería crear una moneda única  en una &lt;br />nueva  zona  monetaria  formada  por  Gambia,  Ghana,  Guinea,  Nigeria  y  Sierra  Leona.  Esta  Unión  quedó &lt;br />instaurada en la cumbre de Bamako del año 2000 con el nombre de Zona Monetaria de África Occidental &lt;br />(ZMAO) y tendría como objetivo la instauración de una moneda única en el año 2003 para, seguidamente &lt;br />en el año 2004, proceder a su unión con el franco CFA de la UEMOA y así dar inicio a la moneda única de &lt;br />la CEDEAO, Laffiteau y Konaté (2016). &lt;br />  &lt;br />Los  incumplimientos  en  los  criterios  de  convergencia  de  los  países  integrantes  de  la  ZMAO &lt;br />llevaron a  demorar el  proyecto  de moneda  única  hasta el año  2015.  Los  sucesivos  retrasos  volvieron a &lt;br />derivar  en  un  cambio  de  estrategia,  estableciendo  unos  criterios  de  convergencia  primarios  y  otros &lt;br />secundarios.  De  esta  manera,  los  países  que  cumplieran  con  los  criterios  primarios  en  el  año  2020, &lt;br />pasarían a formar parte de la moneda única. &lt;br />Las  tensiones  fiscales  de  algunos  países  miembros,  junto  con  el  estallido  de  la  pandemia  del &lt;br />Covid‐19, han provocado que la situación empeore, forzando a que el proyecto de lanzamiento del eco, la &lt;br />moneda común de la CEDEAO, sea pospuesto hasta el año 2027. Los sucesivos retrasos en el proyecto de &lt;br />moneda única aconsejan evaluar la viabilidad del proyecto. Es por ello que el objetivo principal de la tesis &lt;br />es constatar si el proyecto de la moneda única en la CEDEAO es un objetivo realista, descartable, o bien  &lt;br />puede llevarse a cabo con un enfoque distinto.  &lt;br />Tomando la Unión Europea como modelo en la creación de un área monetaria, se puede afirmar &lt;br />que su creación ha fomentado el comercio intraeuropeo, creando un mayor bienestar y prosperidad entre &lt;br />sus miembros. A pesar de ello, la aparición de la crisis de deuda soberana, en el año 2010, ha provocado &lt;br />una  serie  de  críticas  que  parecen ir enfocadas a la carencia  de  un  sistema  de  federal  que  sea  capaz  de &lt;br />atenuar  la  aparición  de  shocks  de  carácter  asimétrico.  Lejos  de  avanzar  en  el  federalismo  fiscal,  la &lt;br />recuperación europea se ha basado en la realización de reformas estructurales, ya que existe cierto temor &lt;br />a que los países fiscalmente menos responsables puedan caer en una situación de riesgo moral. &lt;br />La experiencia europea supone un modelo para aquellas alianzas dispuestas a crear una moneda &lt;br />común y que quieran tomar este ejemplo como una guía para evitar los errores de estructura que se han &lt;br />cometido en la Eurozona. De esta manera podrán ver a la Eurozona como una unión incompleta, debido a &lt;br />la falta de un sistema de federal centralizado, o bien podrán verla como una unión de países que, ante la &lt;br />aparición de perturbaciones asimétricas, deben tomar soluciones distintas a las que se toman en un área &lt;br />monetaria con federalismo fiscal, como es el caso de EEUU.  &lt;br />La  teoría  que  se  aplica  a  la  hora  de  analizar  uniones  monetarias  es  la  Teoría  de  las  Áreas &lt;br />Monetarias  Óptimas,  cuyos  principales  precursores  fueron  Mundell  (1961),  McKinon  (1963)  y  Kenen &lt;br />(1969). Los requisitos iniciales que establecen en el estudio de la formación de una unión monetaria son &lt;br />los siguientes: las economías de los países miembros deben afrontar perturbaciones simétricas (Mundell, &lt;br />1963),  las  economías  deben  ser  abiertas  (McKinon,  1963)  y,  además,  tienen  que  estar  diversificadas &lt;br />(Kenen, 1969). &lt;br />La  creación  de  una  unión monetaria  se  basa  fundamentalmente en la aplicación  de  una  única &lt;br />política monetaria, la existencia de un banco central y la desaparición de la política de tipo de cambio. A &lt;br />partir  de  este  punto,  se  analizan  los  costes  y  beneficios  que  cada  uno  de  los  miembros  aspirantes &lt;br />obtienen por la adhesión a la unión monetaria. Si los beneficios superan a los costes, probablemente sea &lt;br />aconsejable la adhesión. Dado que la pérdida de la herramienta de política monetaria es un factor clave, &lt;br />la  piedra  angular  de  la  teoría  de  las  áreas  monetarias  óptimas  se  centra  en  el  estudio  de  las &lt;br />perturbaciones comunes. Si estas son asimétricas, el coste de la pérdida de esta herramienta es alto y por &lt;br />tanto se desaconseja la adhesión. &lt;br />Es  por ello  que  la aplicación  de  la  teoría  clásica, así  como  de  la  teoría  basada en  los  costes  y &lt;br />beneficios, es de vital importancia en la creación de una unión monetaria que pueda superar fácilmente la &lt;br />aparición de shocks asimétricos. De no ser así, la aparición de shocks asimétricos y shocks permanentes, &lt;br />podría  someter  a  la  Unión  a  una  serie  de  inestabilidades  económicas  que  podrían  derivar,  en  última &lt;br />instancia,  en  su  propia  desaparición.  Se  trata  en  definitiva  de  plantear  en  qué  condiciones  a  diversos &lt;br />territorios les puede interesar compartir moneda porque las ventajas de hacerlo superan a los costes y, &lt;br />para ello,  resulta  fundamental el concepto de shocks asimétricos dado que la experiencia muestra que, &lt;br />con  una  gran  frecuencia,  la  respuesta  adoptada  por  los  países  ante  la  aparición  de  los mismos  ha  sido &lt;br />alterar los tipos de cambio. &lt;br />Una  de  las  preguntas  fundamentales  que  obliga  a  plantear el  debate  acerca  de  la  integración &lt;br />monetaria es la siguiente: En el escenario de un mercado y moneda únicos ¿cómo se verían afectados la &lt;br />magnitud y  frecuencia  de los shocks asimétricos en la  nueva  zona monetaria?.  Para  responderla  habría &lt;br />que realizar un análisis de las fuentes de asimetrías, siendo la asincronía cíclica una de las más relevantes, &lt;br />junto con los diferenciales monetarios y financieros y las asimetrías productivas. &lt;br />Dos países que pretenden compartir una moneda común tendrán menos problemas, de ajuste y &lt;br />de aparición  de shocks de carácter asimétrico, cuanto más parecidas  sean  sus economías y cuanto más &lt;br />sincronizadas estén.  Esto  implica,  por  tanto,  que  si  comparten un  ciclo económico  común, el  hecho  de &lt;br />utilizar  una  moneda  única  no  va  a  suponer  un  problema  para  ninguno  de  los  dos  países,  dado  que  la &lt;br />respuesta  adecuada  de  política  monetaria  depende  de  la  situación  de  una  economía  en  el  ciclo &lt;br />económico.  &lt;br />Si no fuera así y uno de los países estuviera en recesión, mientras el otro estuviera en expansión, &lt;br />la política monetaria a aplicar en la unión no sería la correcta, para ayudar a salir de la crisis al país en &lt;br />recesión  o  para  disminuir el  nivel  de  inflación en el  país en expansión. Ello  llevaría a  tener  que asumir &lt;br />cierto  nivel  de  paro  en  el  país  en  recesión  y  cierto  nivel  de  inflación  en  el  país  en  expansión.  Este  no &lt;br />resulta  un  planteamiento  muy  atractivo  para  países  cuyo  propósito,  en  la  adhesión  a  una  unión &lt;br />monetaria, es mejorar su situación inicial. &lt;br />Los factores que determinan una mayor o menor sincronía del ciclo económico entre países son: &lt;br />la intensidad comercial entre ellos, la pertenencia a un área monetaria, la similitud de las políticas fiscales &lt;br />nacionales, los patrones de especialización, la existencia de movilidad del factor trabajo, la similitud entre &lt;br />los distintos mercados laborales, el grado de apertura financiera, similitud de estructuras productivas, la &lt;br />existencia de comercio intraindustrial y las relaciones en cuanto a inversión directa extranjera se refiere.  &lt;br />La  tesis  tiene  como  objetivo  estudiar  una  solución  que  dé  por  finalizados  años  de  continuos &lt;br />retrasos  en  la  aparición  de  la  moneda  común  de  la  CEDEAO,  objetivo  que  los  países  implicados  llevan &lt;br />demasiado  tiempo  buscando  y  que,  nuevamente,  se  ha  demorado  hasta  2027,  debido  a  que  los &lt;br />desajustes fiscales de los países miembros se han visto acrecentados tras la crisis del Covid‐19. &lt;br /> La solicitud de adhesión de Marruecos en el año 2017, como país miembro de la CEDEAO, ofrece &lt;br />una nueva posibilidad para la misma, que hasta ahora no se ha abordado en profundidad. Dicha solicitud  &lt;br />fue aceptada el 4 de junio de 2017, pero carece todavía de validez, ya que no ha recibido la membresía de &lt;br />pleno derecho, según Al Qays Talha  Jebril  (2020). Parece ser que el motivo se debe a las  reticencias de &lt;br />Nigeria y Senegal, según Fabiani (2018). &lt;br />Marruecos  podría  posicionarse, inicialmente,  como líder  de la  unión monetaria ya  que  cuenta &lt;br />con un PIB de 118.096.227.400,092 dólares, lo que supondría un 15,67% del PIB de la CEDEAO. Además, &lt;br />tiene una inflación del 1,8% y una estructura de comercio basada, en un 50%, en bienes de consumo y, &lt;br />en un 25%, en bienes intermedios.  &lt;br />Estos datos favorecerían un mejor encaje, ante la aparición de una posible nueva moneda única &lt;br />para la zona, zanjando momentáneamente los problemas que supondría contar con Nigeria en la unión &lt;br />monetaria. Ello es debido a sus elevadas cifras de PIB, que suponen un 62,51% del PIB de toda la CEDEAO, &lt;br />a  una  inflación  del  12,09%,  frente  al  5,67%  de  media  de  los  países  integrantes,  a  una  población  de &lt;br />195.874.685  personas,  que  supone  un  51,98%  de  la  población  total,  a  una  estructura  de  comercio &lt;br />concentrada básicamente en el petróleo y, en definitiva, al poder de influencia que ejerce en la  región. &lt;br />Todo ello, supone un problema para convencer a la UEMOA, sin entrar en factores políticos. &lt;br /> &lt;br />La inclusión de Marruecos podría ser mejor vista por la UEMOA, al ser Marruecos  también un &lt;br />país de habla  francesa y  tener unos niveles de inflación y de estructura de comercio que encajan mejor &lt;br />con la  formación de un área monetaria en la  zona. Además, al  suponer un 15,67% del PIB de la Unión, &lt;br />supondría que el 37,15% del PIB de la CEDEAO correspondería al bloque francófono UEMOA+Marruecos+ &lt;br />Guinea.  A  su  vez,  podría  servir  para  que  Nigeria  pudiera,  de  manera  más  rápida,  rediversificar  sus &lt;br />exportaciones, haciéndose menos dependiente del petróleo, y rebajara sus cifras de inflación. Todo ello &lt;br />con el firme propósito de encajar mejor con la UEMOA. Con ello, es posible que la UEMOA empezara a ver &lt;br />el proyecto de moneda común con mejores ojos.  &lt;br />Por todo lo explicado anteriormente, la tesis se estructura en tres partes. En un primer capítulo&lt;br />se va a revisar la teoría de las áreas monetarias óptimas, desde sus inicios, haciendo hincapié en la teoría &lt;br />actual  que  se  basa en la evaluación  de los  costes y beneficios.  Con ello  se  pretende  hacer  una  primera &lt;br />aproximación  teórica  para  entender  si  es  posible  una  unión  monetaria  en  el  Oeste  de  África.  Además, &lt;br />dada  la  experiencia  europea  con  las  recientes  crisis  de  deuda  soberana  y  del  Covid‐19,  se  estudiará  la &lt;br />relevancia  de  un  sistema  de  federalismo  fiscal  y  la  importancia  de  su  aplicación  en  un  área  monetaria &lt;br />nueva.  La  importancia  de  esta  cuestión  surge  de  la  necesidad  de  conocer  las  características                                                        &lt;br />fundamentales para que una unión monetaria  funcione y no se vea comprometida ante la aparición de &lt;br />shocks de carácter asimétrico.  &lt;br />El segundo capítulo va a centrarse en la sincronía del ciclo económico por su importancia a la &lt;br />hora  de  formar  uniones  monetarias,  ya  que  cuanto  más  sincronizados  estén  los  países  que  pretenden &lt;br />formar un área monetaria, mayor probabilidad de éxito tendrán en la formación de la misma. Se estudian &lt;br />todos los países de la CEDEAO incluyendo a Marruecos. El periodo de estudio se sitúa entre los años 1960‐&lt;br />2018. &lt;br />Finalmente,  en  el  tercer  capítulo  se  realiza  un  panel  de  datos  para  estudiar  si  existe  efecto &lt;br />endógeno  del  comercio  entre  los  nueve  países  de  la  CEDEAO  con  mayor  base  de  datos  de  la  que  se &lt;br />dispone, incluyendo en el estudio a Marruecos. Los países son: Benín, Burkina Faso, Níger, Senegal, Togo, &lt;br />Cabo  Verde,  Gambia,  Ghana  y  Nigeria.  Además,  se  estudiará  la  existencia  de  este  efecto  con  respecto &lt;br />otras zonas monetarias como la Eurozona, EEUU y China. &lt;br />El  concepto  de efecto endógeno  del  comercio, acuñado  por  Frankel  y  Rose en  1996,  describe &lt;br />cómo  un  área monetaria  fomenta  la  expansión  del  comercio  entre sus miembros.  Tal  es  así,  que  Rose &lt;br />(1999, 2000) llega a cuantificar que un área monetaria puede llegar a triplicar el comercio entre los países &lt;br />miembros.  &lt;br />Finalmente,  con  el  objetivo  de  encontrar  alianzas  entre  los  diez  países  que  se  analizan,  se &lt;br />procederá al estudio de la similitud entre las variables comercio, estructura de comercio e inflación, con &lt;br />respecto a la CEDEAO, la Eurozona, EEUU y China.  &lt;br /></subfield>
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