Resumen: La diabetes mellitus tipo 1 es una patología endocrina autoinmune con una mayor incidencia en la edad pediátrica y ocasionada por la destrucción de los islotes de Langerhans, cuyo mal control genera complicaciones a corto y largo plazo. Estudios han demostrado la asociación entre el incremento en el número de determinaciones de glucosa con unos mejores resultados de la hemoglobina glicosilada. Debido a esto, el buen control de la enfermedad es fundamental; el cual se ha se ha visto facilitado gracias a los monitores de glucosa continua, las bombas de infusión subcutánea y a los sistemas de asa cerrada. Aun así, todavía existen limitaciones y barreras en la terapéutica de la enfermedad; lo que ha supuesto la continuación del progreso científico tanto en el campo de la monitorización de la glucosa como de la administración de la insulina, para lograr la optimización de los dispositivos ya existentes, diseñar nuevos modelos como Eversense® u Omnipod® y el uso de nuevos medios como el sudor o las lágrimas para medir la glucosa y otras vías como la oral o la inhalada para la administración de la insulina. Todos estos dispositivos han cambiado la educación diabetológica, el autocontrol y el canal de la comunicación en medicinal. Si se aplican correctamente pueden obtenerse resultados metabólicos muy positivos que mejoran la calidad de vida del paciente.