Resumen: Actualmente la enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y este trastorno neurodegenerativo provoca síntomas cognitivos, psicológicos y conductuales a quien lo padece. Hoy en día la sensibilización y los avances científicos facilitan el diagnóstico, por lo que esta patología cada vez se detecta en fases más iniciales. Los pacientes en fases tempranas comienzan a tener dificultades en sus capacidades y funcionalidad a las cuales se suman la consciencia del diagnóstico y de lo que este supone. Por ello, es un momento clave en el que intervenir ayudando al paciente a gestionar la repercusión psicológica derivada del impacto del diagnóstico y los síntomas psicológicos de la propia enfermedad, mejorando así su calidad de vida actual y durante la evolución de la enfermedad.