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000126727 1001_ $$aCalvo Romero, Sergio
000126727 24500 $$aLa protesta universitaria en Zaragoza (1965-1975). Reconstrucción y análisis del fenómeno contestatario
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000126727 520__ $$aLa Universidad se convirtió en un escenario clave en el que las diversas organizaciones de la oposición antifranquista intentaron crear filiales o secciones estudiantiles, tejer redes de influencia y captación que les pudieran revertir en una mayor capacidad de convocatoria y movilización. Comprender este hecho solo puede conducirnos a preguntarnos sobre lo que acontecía en Zaragoza. A menudo un libro o un artículo se convierten en el detonante de una curiosidad que las ganas de saber y aprender nos obligan a satisfacer. En el caso que nos ocupa ese libro fue Estudiantes contra Franco escrito por Miguel Ángel Ruiz Carnicer, Elena Hernández Sandoica y Marc Baldó Lacomba. Su extraordinaria narrativa nos aproxima a la cruda realidad que vivieron miles de estudiantes antifranquistas. Muchos fueron los interrogantes que su lectura suscitó sobre acontecimientos, organizaciones, represión y evolución de la lucha estudiantil en la Universidad de Zaragoza desde 1965 a 1975.<br />Establecer la última década de la dictadura como marco cronológico obedece a dos factores: en primer lugar, la generalización de la protesta universitaria en la mayoría de los campus de España, dejando atrás la casi exclusividad que Madrid y Barcelona habían tenido hasta mediados de la década de los sesenta; en segundo lugar, la ausencia de estudios e investigaciones que aborden con cierta profundidad el análisis del movimiento estudiantil en la Universidad de Zaragoza para el periodo fijado. Cierto es que a finales de los años ochenta y principios de los noventa se llevaron a cabo diversas aproximaciones e investigaciones sobre la Universidad de Zaragoza por parte de  Miguel Ángel Ruiz Carnicer.<br />HIPÓTESIS DE TRABAJO, METODOLOGÍA Y OBJETIVOS GENERALES<br />La presente investigación buscar completar las aproximaciones que a día de hoy se han realizado. Los objetivos que desde el principio se han fijado han sido los siguientes: realizar una reconstrucción narrativa de los hechos, determinar el grado de importancia de Zaragoza en la configuración de un movimiento estudiantil a nivel nacional, identificar al máximo número de estudiantes antifranquistas que desde la clandestinidad lucharon por las libertades y fueron represaliados por ello, analizar qué partidos u organizaciones fueron quienes ejercieron la vanguardia de las protestas y establecer hasta qué punto la Universidad de Zaragoza actuó como mero mecanismo de repetición de lo que acontecía en otras universidades o si, por el contrario, la movilización en la universidad cobró entidad propia.<br />Julio Aróstegui define el método científico como ¿un procedimiento para obtener conocimiento a través de unos pasos que aseguren que aquello que se pretende conocer sea explicado¿, lo que significa que ¿debe darse cuenta de la realidad proponiendo afirmaciones demostrables¿. Toda investigación científica se rige por el método científico utilizado y por la aplicación de un procedimiento basado en la formulación de hipótesis, el análisis de la realidad a la que las hipótesis hacen referencia, la identificación de los problemas parejos a la investigación y en última instancia, proponer explicaciones de los fenómenos analizados y soluciones a los problemas observados. Aunque si bien es cierto, matiza el autor, muchas veces los grandes descubrimientos de la ciencia no se han hecho con sujeción a esas reglas, en términos generales todo ello permite el estudio empericó y las observaciones.<br />La elaboración de la tesis ha obedecido a una secuenciación de etapas que han dado lugar al siguiente diseño de la investigación: planteamiento de hipótesis de partida, observación y análisis de las fuentes, contrastación y/o modificación de las ideas iniciales y explicación final. En la primera etapa, planteamiento de hipótesis<br />de partida, cabe señalar que éstas parten de los interrogantes que se me han presentado a la hora de aproximarme al conocimiento de la temática en la se circunscribe esta investigación. Dicho conocimiento ha sido adquirido a través de la formación académica recibida durante los estudios que me han permitido obtener los títulos de Licenciatura en Historia, Máster Universitario en Historia Contemporánea y Máster Universitario en Derecho Constitucional y Ciencia Política, y de la consulta de bibliografía especializada.<br />Como punto de partida de la etapa de análisis de fuentes he hecho acopio de un amplio número de fuentes primarias, tarea que ha resultado larga y motivante. Después de esta tarea he procedido a la clasificación de las mismas atendiendo a su naturaleza y origen, distinguiendo entre documentos oficiales, depositados en archivos públicos y privados, cartas de militancia, testimonios recogidos a través de entrevistas, propaganda de organizaciones y prensa. Los archivos consultados han sido: Archivo Histórico del Partido Comunista de España, Archivo General de la Administración, Fundación Pablo Iglesias, Archivo de la Universidad de Zaragoza y Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. En el apartado de fuentes se desglosa los fondos consultados y se concreta la documentación analizada. En todos ellos se ha hallado documentación de una relevancia histórica excepcional, desde informes, revistas o dosieres hasta cartas codificadas, todo ello nos ha arrojado luz sobre un periodo histórico del que quedaba mucho por saber. Este apartado de fuentes primarias se ha completado con la realización de entrevistas, la consulta de las hemerotecas de determinados periódicos, la exploración de la base de datos de las sentencias del Tribunal de Orden Público, las actas de la Junta de Gobierno de la Universidad de Zaragoza y las memorias del Gobierno Civil de Zaragoza correspondientes al periodo 1965-1976.<br />Uno de los pilares básicos ha sido la historia oral, entendida por algunos autores como una necesidad en cualquier investigación que intente documental el siglo XX, para el caso que nos ocupa las entrevistas han servido de guía y herramienta para esclarecer algunos hechos. La información que nos han brindado ha sido reveladora, rigurosa y en algunos casos emotiva. El paso del tiempo no ha borrado<br />los recuerdos y cuando la memoria no hacia justicia la documentación obtenida completaba los olvidos.<br />En España, apunta José Luís Rodríguez Jiménez, las fuentes orales han ganado terreno y aceptación gracias a la labor realizada por una serie de profesionales, asociaciones y revistas que se han esforzado hasta alcanzar un merecido reconocimiento desde ámbitos académicos. Un testimonio oral, explica David Mariezkurrena, ¿da cuenta de las expectativas de las personas, sus emociones, sentimientos, deseos, etc., y de que la vida de una persona es una puerta que se abre hacia la comprensión de la sociedad en la que vive¿. Los gestos y las imágenes, afirma Mercedes Vilanova, nos comunican, a veces con mayor fuerza que las meras palabras. Lucien Febvre ya lo expresó de forma elocuente al afirmar que:<br />¿indudablemente, la historia se hace con documentos escritos. Pero también puede hacerse, debe hacerse, sin documentos escritos si éstos no existen (...) Por tanto, con palabras. Con signos. Con paisajes y con tejas (...) Con exámenes periciales de piedras realizadas por geólogos y análisis de espadas de metal realizadas por químicos. En una palabra: con todo lo que siendo del hombre depende del hombre, sirve al hombre, expresa al hombre, significa la presencia, la actividad, los gustos y las formas de ser del hombre¿ .<br />Si bien es cierto que este tipo de fuente es objeto de críticas y cuenta con detractores, achacándole limitaciones, mayor posibilidad de errores, omisiones sobre datos o fechas históricas e incluso interpretaciones subjetivas que puedan llegar a desvirtuar el propio hecho histórico, la historia oral supone una aportación bastante innovadora en el conjunto de la historiografía oficial, tanto en su vertiente de la investigación histórica como en lo relativo a la docencia de la propia historia. Paul Thompson, pionero en la utilización de fuentes orales, defiende que ¿la historia oral es la más nueva y la más antigua forma de hacer historia¿. No obstante el mismo reconoce el riesgo del ¿proceso selectivo de la memoria¿, que no podemos obviar que puede impregnar de un exceso de parcialidad la información recopilada y por tanto direccionar e influir en el conjunto de la investigación. Es por ello que todas las entrevistas se han basado en un guión preestablecido que iba<br />siendo superado a medida que avanzaba la entrevista y se profundizaba sobre determinados aspectos.<br />Todos los encuentros han sido grabados y la información comprobada a través de documentación u otros testimonios. La crisis sanitaria derivada de la pandemia desde marzo de 2020 modificó el proceder a la hora de recopilar información. En primer lugar porque el contacto se realizó a través de correo electrónico y llamadas telefónicas, y en segundo lugar porque diseñé la página web http://antifranquismoenlauniversidaddezaragoza.com en la que hay habilitado un apartado de recogida de información. El perfil del entrevistado obedece a las siguientes características: estudiante antifranquista con un alto grado de actividad, militante o simpatizante de alguna de las organizaciones que existieron en la Universidad de Zaragoza y, en última instancia, represaliado por su actividad. También se ha intentado contar con testimonios de estudiantes de las diferentes etapas por la que pasó la protesta universitaria desde mediados de los años sesenta. También se ha recogido el testimonio de varios profesores no numerarios y en lo referente a profesores titulares hemos encontrados serias dificultades sobre todo por motivos de la edad que tienen en la actualidad. De esta forma se ha podido proceder a realizar una reconstrucción narrativa de los hechos más detallada y concreta desde el punto de vista cronológico.<br />En relación a las hemerotecas cabe señalar que se han explorado las de: La Vanguardia Española, ABC, Nueva España, Aragón Exprés, Heraldo de Aragón y Andalán. Las búsquedas en los periódicos de tirada nacional no solo han reportado información sobre los principales acontecimientos en el ámbito universitario, sino que han resultado ser un mecanismo de comprensión inesperado. Las referencias cada vez más numerosas acerca de lo sucedido en la Universidad de Zaragoza, destacando sobre todo La Vanguardia Española, nos han revelado la creciente conflictividad que se adueñó del campus desde finales de la década de los sesenta. La inclusión de la universidad en titulares junto a los campus de Madrid, Barcelona o Valencia nos ayudó a tomar conciencia del grado alto de movilización y oposición que existía en el campus zaragozano.<br />Por lo que respecta a las publicaciones de ámbito regional, tanto Aragón Exprés como Andalán, actuaron como altavoz de la movilización social en Zaragoza. En el<br />primer caso, el seguimiento ha sido continuo y significativo, todo un despliegue de información<br />Mención expresa merecen las actas de la Junta de Gobierno de la Universidad de Zaragoza. Su acceso es libre y están disponibles en un formato de fácil reproducción. Se trata de una extensa compilación de actas escritas a mano en las que se plasmó, de forma minuciosa, todas las intervenciones, turnos de palabras, réplicas y demás valoraciones de todos los asistentes, esto es, rector, secretario, vicerrectores, decanos de las facultades, directores de las escuelas universitarias, representantes de estudiantes, aunque estos no siempre formaban parte de las reuniones dependiendo del contexto social y académico que se vivía, y directores de los colegios mayores de la ciudad. Como es lógico, el número de componentes fue variando a lo largo del periodo 1965-1975 con motivo de las aperturas de colegios mayores, la especialización de funciones que hacía que se crearan cargos específicos, etc.<br />Las actas muestran, más que las meras palabras, actitudes y posicionamientos concretos. Gracias a ellas hemos podido ver cómo eran recibidas las políticas del gobierno y del Ministerio de Educación y Ciencia. Fueron varias las veces que los acontecimientos escaparon al entendimiento y control de las autoridades académicas que se vieron obligadas a reunirse de forma extraordinaria con el fin de analizar qué estaba pasando y cómo se podría solucionar. La respuesta fue casi siempre la misma: suspender las actividades académicas durante un tiempo prudencial. Otra de las formas de actuar fue la imposición de sanciones académicas derivadas de la incoación de expedientes disciplinarios, muy numerosos, tal y como se muestra en el capítulo 6. A medida que aumentaba el número de estudiantes descontentos y se multiplicaban las muestras de rechazo al régimen y su modus operandi,   las soluciones adoptadas por la junta, sobre todo en el periodo 1968-1972 y 1974-1975 (el de mayor conflictividad y enfrentamiento), contribuyeron aún más a la proliferación de las protestas. Conocer la intrahistoria de las reuniones ha resultado ser una pieza clave para saber cómo gestionó la universidad el desafío de un movimiento estudiantil cada vez más combativo.En lo concerniente a la base de datos de las sentencias del Tribunal de Orden Público tenemos que destacar que, gracias a ello, hemos podido acceder a una cantidad considerable de información relativa al número de estudiantes de la Universidad de Zaragoza juzgados por el Tribunal, su identificación, los delitos cometidos, las penas impuestas y las organizaciones a las que pertenecían. Del mismo modo se recogen algunas de las acciones o actividades que se llevaron a cabo en Zaragoza. Si se profundiza en el análisis de los datos, también se puede obtener información acerca de la vecindad y la procedencia de los encausados y determinar el alto grado de importancia de la ubicación geográfica de la ciudad, receptora de un elevado número de población desde mediados de los años sesenta. En relación a esta circunstancia, incluso las autoridades gubernativas eran conscientes de la peligrosa ubicación de la ciudad. Así, en las memorias de gestión del Gobierno Civil de Zaragoza de 1965 se afirmaba que ¿si no estuviese donde está, en el paso obligatorio entre Madrid y Barcelona, se podría asegurar que nada iba a perturbar notablemente la paz pública en nuestra universidad, dada la tradicional apatía política de nuestro estudiantazgo¿. <br />Esta valoración, si bien resaltaba la importancia de la situación geográfica con la consiguiente llegada de estudiantes y de influencias, dejaba claro dos cosas: hasta la fecha Zaragoza no había sido considerado un campus rebelde o en peligro de verse contagiado por el virus del antifranquismo, y que la alteración del orden público no podría venir exclusivamente de los universitarios de Zaragoza, vistos como un grupo ajeno a las vicisitudes que estaban ya viviendo en otros campus. Nada más lejos de la realidad. La transformación que iba a sufrir el campus desde mediados de los sesenta, con la llegada masiva de nuevos estudiantes procedentes de las clases medias, supuso un grave desafío al que las autoridades académicas y policiales se iban a tener que enfrentar. La nueva coyuntura superó cualquier tipo de previsión o aproximación, y cualquier análisis o certeza que se tenía sobre el grado de movilización antifranquista pronto se revelaría como obsoleta y errada.<br />La tercera etapa, validación o modificación de las hipótesis iníciales constituye un momento clave de la investigación, es el momento en el que el historiador analiza las respuestas a las preguntas hechas a las fuentes y comienza a dar forma a las conclusiones que conforman la explicación final de la investigación. En esta fase no solo se procede a validar las hipótesis de partida sino también las<br />surgidas con motivo del análisis de las fuentes. La herramienta utilizada para ello es la confrontación de la hipótesis con los hechos, y viceversa, lo que conduce a la investigación hacia la acumulación de un conjunto importante de datos, entendiendo éstos como la evidencia que corrobora una o varias hipótesis.<br />En este proyecto los datos adquieren una gran importancia porque refuerzan la narración argumental y constituyen una herramienta clave para ejemplificar diversos aspectos de la hipótesis de trabajo. Ante la ingente cantidad de datos existentes merecedores de atención y mención en este proyecto he intentado en todo momento no caer en la redundancia de los mismos y tener presente que una excesiva acumulación de ellos puede no ser productiva. Como en casi toda investigación, y en este caso se ha cumplido la norma, nuevas hipótesis han surgido a medida que avanzaba el análisis de las fuentes, con lo que ha sido posible ir delimitando el campo de la investigación. En este punto las preguntas que el investigador hace a las fuentes cobran una importancia sustancial ya que ¿son las preguntas del historiador las que consiguen que las huellas del pasado se conviertan en fuentes y documentos¿.<br />Finalmente, como resultado lógico de todo intento de conocimiento científico llegamos a la explicación final, esto es: el cuerpo narrativo y analítico de la protesta universitaria entre 1965- 1975. La tesis doctoral se ha estructurado en seis capítulos, unas valoraciones finales y un importante número de anexos. El primero se ha reservado a repasar el escenario bibliográfico encontrado sobre el movimiento estudiantil antifranquista a nivel nacional y local y el estado de las investigaciones en lo referente a Zaragoza.<br />Después de una estructuración cronológica de la historiografía sobre el tema puede concluirse que el estudio del movimiento estudiantil antifranquista es un terreno fértil, lleno de referencias, estudios y aproximaciones que, desde la muerte de Franco hasta nuestros días, han ido especializándose en lo acaecido en determinados distritos universitarios. Todo un abanico de investigaciones que han enriquecido de forma sustancial cualquier acercamiento a un tema tan interesante y demandado como el de la lucha estudiantil durante la dictadura.<br />El segundo capítulo aborda el análisis del distrito universitario de Zaragoza, los territorios que lo integran, la evolución de la población de esos territorios y el aumento del número de estudiantes, así como los factores que lo hicieron posible. Todo ello nos dibuja una ciudad que entró en fase de crecimiento y desarrollo en los años sesenta y que vio como su universidad experimentó el mismo proceso de cambio. Factores económicos, sociales y demográficos hicieron de Zaragoza una nueva ciudad en la que la universidad, cada vez más llena de jóvenes estudiantes con sus inquietudes y aspiraciones, empezó a desempeñar un papel clave en la naciente conflictividad social que surgió a partir de 1965.<br />El tercer capítulo está dedicado a la reconstrucción y explicación de la protesta universitaria en Zaragoza. Este capítulo constituye la razón misma de la tesis, un viaje a través de los hechos que profundiza en aquellos sucesos que<br />marcaron la historia de la universidad durante los últimos diez años de vida del dictador. Las fuentes, el acceso a ellas y los testimonios han condicionado la elaboración de este capítulo, tarea laboriosa, y que se ha topado con no pocas dificultades. Cada uno de los sucesos, actos o consecuencias que se recogen en la tesis tiene detrás una base documental sólida y contrastada. Ahí han radicado las dificultades encontradas, en la gran cantidad de fuentes y documentación que no habían sido analizadas hasta el momento. En este punto es de obligada mención la generosidad y confianza mostrada por Javier Delgado Echeverría, militante del PCE y que llegó a ser pieza clave de su organización durante los primeros años de la década de los setenta, a la hora de poner a disposición de esta investigación su archivo privado, concretamente un dossier sobre disciplina académica referente a los años 1971 y 1972, momentos de plena ebullición de las protestas en la universidad. Gracias a su análisis, muchos estudiantes antifranquistas han dejado de ser protagonistas anónimos de la lucha estudiantil.<br />El capítulo cuatro analiza la evolución e importancia de las principales organizaciones que tenían implantación en la universidad.   En los años 1965 y 1966 culminó el proceso de rechazo estudiantil al franquismo iniciado en 1956 y en su impulso los militantes comunistas jugaron un papel fundamental. En este aspecto la Universidad de Zaragoza siguió los patrones del resto de universidades. Durante el periodo 1965-1969 el PCE fue la organización que monopolizaba la vanguardia de la movilización estudiantil y, tras la represión desatada durante los estados de excepción de 1969 y 1970, vio fuertemente mermada su capacidad e influencia al ser detenidos, por toda España, cientos de sus militantes y varias docenas de sus responsables de organización. La herida que causó la represión tardó bastante en cicatrizar y en algunas universidades, como en Zaragoza, perdió el protagonismo a favor de otras organizaciones izquierdistas de corte más radical que fueron surgiendo a principios de la década los setenta.<br />Al mismo tiempo que el PCE ejerció su hegemonía, se crearon los Sindicatos Democráticos, al amparo del propio partido, que convivieron durante un corto periodo de tiempo con la Federación Universitaria Democrática de Estudiantes (FUDE), con una presencia residual en el campus y prontamente desaparecida. Otra organización de la que no es posible establecer qué grado de implantación tenía en la universidad como consecuencia de la escasez de fuentes disponibles<br />para los primeros años de la década de los sesenta era el Frente de Liberación Popular. Con una fuerza considerable en el distrito universitario de Madrid y Barcelona, para el caso de Zaragoza no se dispone de información que nos pueda conducir a realizar valoración alguna. El caso del PSOE y de las Juventudes Socialistas es justamente el contrario: todas las fuentes consultadas, no muy numerosas, en lo relativo a su presencia en el campus indican una estructura e implantación débil. Su existencia debe ser reducida y circunscrita a la propia existencia en la universidad de estudiantes de filiación socialista, en ningún caso podría hablarse de célula o grupo más o menos organizado. Frente a lo que en otras universidades ocurría, en Zaragoza el partido o su filial estudiantil no tenían capacidad ni fuerza movilizadora. La participación de los estudiantes de filiación socialista debe ser valorada a título individual y no cómo posibles células o grupúsculos relacionados con el PSOE y las Juventudes Socialistas.<br />A principios de los años setenta, dos organizaciones emergieron con fuerza en la Universidad de Zaragoza: el Movimiento Comunista de España (MCE) y Larga Marcha Hacia la Revolución Socialista. Ambas, muy críticas con el PCE, al que consideraban revisionista, se disputaron el liderazgo de la protestas universitaria. Aunque aliadas en determinados momentos, sus diferencias ideológicas, organizativas y metodológicas derivaron en un enfrentamiento que propició la creación de comités de estudiantes propios, los Comités de Estudiantes Revolucionarios (CERZ), en el caso del MCE, y los Comités de Estudiantes (CCEE) afines a Larga Marcha.<br />Siguiendo con la premisa de identificar a los estudiantes que formaron parte de las acciones contestarías y de las organizaciones mencionadas, por lo que sufrieron cualquier acto de castigo, se ha elaborado un amplio listado de alumnos de la Universidad de Zaragoza que fueron detenidos y/o expedientados en el periodo 1965-1975, que da lugar al capítulo 6. Los nombres se han obtenido de la base de datos de la sentencias del Tribunal de Orden Público, la magnífica recopilación del listado de presos en la cárcel de Torrero recogida en el libro de Alberto Sabio El coste de la libertad, los informes de la Dirección General de Seguridad y la documentación del Archivo Privado de Javier Delgado Echeverría. Todo ello ha permitido poner nombre y apellidos a los datos estadísticos y<br />cuantificar, en cierto grado, la enorme cantidad de estudiantes que fueron detenidos y /o sancionados por la Universidad de Zaragoza.<br />La inclusión de este relevante listado únicamente obedece al afán de saber quiénes y cuántos se jugaron la vida por el legítimo objetivo de conseguir un sistema político y una Universidad donde los principios de la democracia se aplicaran. En todo momento el tratamiento de una información tan delicada se ha realizado atendiendo al ámbito académico en el que se inscribe la tesis. A ellos se les ha de reconocer su papel e importancia en el difícil proceso de construir un frente de lucha contra el régimen en Zaragoza. Ahora ya sabemos algunos nombres, pero seguro que todavía quedan muchos de los que no tenemos constancia. El paso por las dependencias de la policía no siempre conducía al ingreso en la cárcel de Torrero. En muchas ocasiones puede no existir el registro documental si la detención se realizó durante los periodos de aplicación de los estados de excepción o de legislación antiterrorista, momentos en los que no era necesario una causa probable para la detención y los periodos máximos de la misma se ampliaban.<br />Solo en esos casos la única fuente de información posible es el propio testimonio de los afectados y, con el paso del tiempo, ya no siempre es posible. Por este motivo el listado adquiere tanto valor, por el hecho de que muchos de los enunciados no pudieron dar su testimonio o no han sido conocedores de las labores de identificación que el propio Alberto Sabio y , en menor medida, un servidor, están llevando a cabo. Sus historias son cruciales para reconstruir y divulgar la sangrienta y prolongada represión que se ejerció Zaragoza y en el conjunto del país.<br />A tenor de la importancia y significancia que tuvieron la Brigada Político- Social y el Tribunal de Orden Público en el mantenimiento de la dictadura a través del ejercicio continuo de control, vigilancia y represión ambos organismos   han sido objeto de investigación. El capítulo cinco realiza un recorrido por las prácticas que la BPS llevó a cabo en Zaragoza, y por ende, en España, durante los diez años en los que se enmarca la investigación. A la hora de enfrentarse a una temática tan complicada como es el proceder de la Brigada, la mayor dificultad a la que nos podemos enfrentar es la escasez de fuentes documentales, o más que escasez, sería más conveniente hablar de trabas u obstáculos legales y<br />administrativos. En este aspecto es necesario señalar que ha sido posible acceder a cierta documentación de la Dirección General de Seguridad gracias a determinados portales web que han habilitado el acceso público y gratuito a un número significativo de informes y boletines. En este aspecto hemos asistido a grandes avances gracias a investigaciones y obras que han visto la luz de forma reciente y que han arrojado luz sobre los episodios más negros de la represión franquista.<br />El número de documentos, creciendo cada año, aún sigue siendo un porcentaje pequeño en relación a las funciones atribuidas a la DGS y al tiempo durante el que actuó. Gracias a la labor de varios investigadores es posible disponer de una serie de documentos clave para comprender el por qué y el cómo actuaba la Brigada Política Social, uno de los mecanismos de represión más eficaces, junto al TOP, con los que contó el régimen.<br />En este punto es necesario dejar constancia de mi agradecimiento a la Asociación Libre de Abogados de Zaragoza por facilitarme copia de la querella criminal que el Ayuntamiento de Zaragoza, en nombre de varias familias, interpuso en enero de 2019 contra determinadas personas que detentaron durante la dictadura el poder político y militar en la provincia y contra seis miembros de la Brigada Política- Social. En la documentación facilitada se incluyen varios testimonios de estudiantes y obreros en los que narran con todo detalle las torturas que sufrieron en comisaría durante sus periodos de detención. Todos ellos narran situaciones muy duras en las que se les golpeó de forma sistemática solo y exclusivamente por llevar a cabo acciones que hoy en día son objeto de protección y reconocimiento. Muchos de los delitos de los que fueron acusados en la actualidad se consideran derechos fundamentales y llegar hasta este punto ha sido posible gracias a su martirio, a ellos les debemos nuestra máxima gratitud.<br />En definitiva la investigación que ha dado lugar a la presente tesis intenta abordar todos los aspectos concernientes a las distintas acciones de protesta que los estudiantes de la Universidad de Zaragoza protagonizaron en el periodo 1965- 1975: hechos más destacados, organizaciones, represión, etc. Desde el principio se ha buscado arrojar luz sobre qué estaba ocurriendo en la universidad durante este lapso de tiempo; poder reconstruir el desarrollo del movimiento estudiantil, desde<br />su irrupción en el conjunto del antifranquismo en Zaragoza hasta los momentos de mayor radicalización, su relación con el movimiento obrero, sus protagonistas, etc. En suma se trata de llenar un vacío historiográfico y reconocer a la Universidad de Zaragoza como uno de los campus más activos y desafiantes.<br />El movimiento estudiantil actuó como voz crítica de la sociedad civil de la ciudad, se convirtió en el escenario en el que muchos de los protagonistas de la política aragonesa de la transición y de la democracia tomaron conciencia de la importancia del compromiso político por la consecución y consolidación de un régimen democrático. Muchos de los nombres que en esta investigación se citan formaron parte de los partidos políticos que emergieron a partir 1976 y que una vez en democracia ocuparon los escaños del parlamento aragonés. Un estudio como el llevado a cabo se revelaba como necesario y un primer paso en el estudio de la protesta universitaria en Zaragoza.<br />
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