Abstract: El golpe de calor es una urgencia veterinaria que se caracteriza por ser una forma de hipertermia aguda que progresa rápidamente y puede resultar mortal. La temperatura corporal central se eleva a valores de más de 41ºC. En la especie canina, las causas externas más comunes son las altas temperaturas ambientales, humedad elevada, falta de ventilación y de acceso a agua. Por otro lado, algunos de los factores predisponentes endógenos son la obesidad, patologías propias de ciertas razas de perros o un pelaje grueso. Los síntomas asociados que se pueden detectar son el jadeo, temperaturas elevadas, vómitos y diarreas, alteraciones hemodinámicas y signos neurológicos. La fisiopatología que explica estos síntomas es compleja y desencadena un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) que puede terminar en shock. Predominan las complicaciones neurológicas, pero se ven afectados todos los órganos. El diagnóstico debe ser rápido para poder iniciar el tratamiento lo antes posible. El éxito del tratamiento se basa en reducir la temperatura corporal, dar un soporte cardiovascular y respiratorio, antibioterapia y la protección de otros órganos afectados secundariamente (SNC, riñón y tacto gastrointestinal). El pronóstico es generalmente reservado y la probabilidad de supervivencia aumenta si se ha realizado un enfriamiento del animal antes del ingreso clínico.