Resumen: Las alteraciones de las vías urinarias bajas del gato, también conocidas como síndrome de FLUTD, adquieren gran importancia en la clínica veterinaria debido a su alta prevalencia. La cistitis idiopática felina (CIF) es la causa más frecuente de FLUTD. Algunos aspectos asociados al individuo como el sexo y el estado reproductivo se han relacionado con el riesgo a padecer CIF. Si bien, en la actualidad, los factores asociados al estrés (modo de vida, presencia de congéneres, mudanzas, etc. ) son los más reconocidos y estudiados. Esta puede ocasionar distintos signos clínicos en función de su presentación. En los casos no obstructivos, los signos suelen ser leves y autolimitantes, y se caracterizan por la presencia de hematuria, estranguria, polaquiuria y periuria. Sin embargo, en los casos obstructivos la presentación es grave y puede ocasionar la muerte. Debido a que la sintomatología no es específica de la enfermedad, se deben descartar otras causas de FLUTD como urolitiasis o infecciones, pues el diagnóstico de la CIF es de exclusión. El tratamiento de la CIF comprende el manejo del estrés y el control de la inflamación y el dolor. A menudo resuelve el problema pero no evita la aparición de recidivas posteriores. Por ello, en los casos en los que el tratamiento médico fracasa o en obstrucciones recidivantes, puede ser necesario un tratamiento quirúrgico. La cistotomía, uretrostomía perineal y prepucial son algunas de las técnicas empleadas con éxito para estos casos.