Resumen: La época de la Restauración fue un período clave en la conformación estructural de España. Mientras el país se hallaba inmerso en un proceso conservador de construcción nacional, Aragón fue incorporado de forma entusiasta y activa por sus propios intelectuales en el nuevo relato unificador. Su realidad social y cultural -a partir de entonces edulcorada- dio paso a una imagen costumbrista repleta de tópicos que, a través de las zarzuelas ambientadas en su territorio, se aceptaron, asimilaron y expandieron a lo largo y ancho de la nación. El baturrismo, la Virgen del Pilar y la jota se alzaron como las nuevas señas de identidad del Aragón idealizado, ejerciendo una influencia colosal cuyos efectos pueden extenderse incluso hasta la actualidad.