Resumen: En la novela Rojo y Negro de Stendhal, publicada en 1830, el señor de Rênal representaba a un oligarca local borbónico, enfrentado a unos burgueses liberales que aspiraban a ser la nueva élite política del municipio. Diferían en torno al tipo de monarquía –absolutista o constitucional–, competían por el reparto del poder, se miraban con recelo, pero tenían algo en común: vestían igual. Todos lucían levitas. Frente a ellos, el pobre Julien Sorel, hijo de un carpintero y ejemplo en la novela de ascenso meritocrático –ideal del universo liberal–, que vestía inicialmente chaqueta. La vestimenta no ha sido a lo largo de la Historia un asunto baladí. En la Roma clásica cada tipo de toga era signo de distinción del cargo político; en el siglo XIII no era lo mismo llevar en la cabeza un capiello –noble– que un hood –campesino–; en el siglo XVII todos vestían jubones, pero unos de rica seda y elaborados cuellos mientras otros del más basto de los paños y el más sencillo de los cuellos a la valona. Idioma: Español Año: 2018 Publicado en: Revista de historia Jerónimo Zurita 93 (2018), 138-152 ISSN: 0214-0993 Tipo y forma: Artículo (Versión definitiva)