Resumen: La orbitopatía tiroidea(OT)es una enfermedad que afecta al sistema visual y se asocia a problemas en la glándula tiroides, como el hipertiroidismo de Graves. Esta condición provoca inflamación en los tejidos orbitarios y periorbitarios, causando síntomas como retracción palpebral, exoftalmos, y en casos graves, neuropatía óptica. Aunque generalmente la OT se manifiesta en personas con hipertiroidismo, también puede presentarse en pacientes eutiroideos, hipotiroideos o con tiroiditis de Hashimoto. El diagnóstico y tratamiento requieren un enfoque multidisciplinar, involucrando a oftalmólogos, endocrinólogos y radiólogos. El papel del óptico-optometrista, es importante en la detección de signos patológicos, remitiendo al paciente al oftalmólogo para un manejo integral de la enfermedad. La OT tiene una etiología autoinmune compleja, con un comportamiento variable entre individuos. Puede estabilizarse y remitir espontáneamente en un período de 18 meses, aunque las formas graves son más comunes en personas mayores, diabéticos y hombres. El tratamiento varía según la gravedad, y puede incluir lágrimas artificiales, selenio o incluso cirugía en casos severos. La coordinación entre especialistas es clave para conservar la visión y evitar secuelas. En este trabajo se explica un caso cínico que se resume en que: una mujer de 71 años con antecedentes de orbitopatía tiroidea controlada desarrolló una forma grave de la enfermedad tras una cirugía de catarata con anestesia retrobulbar. Inicialmente, presentaba catarata en el ojo derecho y exoftalmos moderado. Después de la cirugía, experimentó un aumento significativo del exoftalmos, diplopía y oftalmoplejía en ese ojo. A pesar del tratamiento con metilprednisolona, no mejoró y rechazó opciones adicionales como cirugía o radioterapia. Este caso destaca el riesgo de exacerbación de la orbitopatía tiroidea tras procedimientos con anestesia retrobulbar y la importancia de un manejo multidisciplinario.