Resumen: Objetivo: analizar la función visual, la estructura de la neuroretina y las limitaciones en la vida diaria de pacientes que han sido diagnosticados de COVID-19 con síntomas persistentes y compararlos con los resultados obtenidos tras un seguimiento de 2 años. Material y métodos: para este estudio se incluyeron 128 sujetos con síntomas crónicos de COVID. Se realizó una anamnesis, una valoración de la función visual con agudeza visual y sensibilidad al contraste y un análisis de la morfología de la neuroretina mediante tomografía de coherencia óptica, y una valoración del impacto clínico y en la calidad de la vida de la patología. Resultados: en los pacientes con COVID persistente se observó un aumento de espesor en la región central de la capa de células ganglionares, en la capa de fibras nerviosas de la retina y en la zona macular, además de observarse también un aumento en la región nasal externa de la capa de células ganglionares. Sin embargo, en estos pacientes se observó una disminución del espesor inferior externo en las 3 estructuras analizadas y además, en la capa de fibras nerviosas de la retina se registró un adelgazamiento de la zona nasal externa, temporal externa e inferior interna. Conclusiones: el ojo es una ventana óptica, que permite detectar cambios en la morfología retiniana que produce la enfermedad de COVID persistente. Esto se puede detectar gracias a la tomografía de coherencia óptica. Palabras clave: COVID-19, COVID persistente, Tomografía de coherencia óptica, Capa de fibras nerviosas de la retina, Capa de células ganglionares.