Resumen: Las deformaciones angulares y flexurales congénitas o adquiridas son las deformaciones ortopédicas no sépticas más presentes en potros. Algunas de ellas pueden dificultar el equilibrio y locomoción de los potros recién nacidos, poniendo en riesgo su vida. El diagnóstico precoz, tanto de forma visual como por ayuda de la radiología es esencial para preservar el futuro atlético del potro. La elección del tratamiento más adecuado dependerá de varios factores, tales como la edad del animal, el tipo de deformación, su localización y su gravedad. Aunque algunas deformaciones pueden pasar por un proceso de autocorrección, otras necesitan la ayuda de uno o varios tratamientos para la obtención de un resultado concluyente. El herraje terapéutico es el tratamiento de elección en casos leves o moderados y para el seguimiento postquirúrgico de las deformaciones. Con un simple recorte de casco, la colocación de herraduras concretas y la utilización de otras herramientas, una deformación puede corregirse de forma no invasiva y más económica. Para ello, la colaboración entre el veterinario y el herrador es clave para obtener resultados óptimos en el potro y ofrecer una prestación adecuada al cliente. Otros tipos de tratamientos se emplean, de manera automática por el tratamiento conservador, en deformación flexural por acortamiento de la unidad musculotendinosa para el tratamiento médico con oxitetraciclina, y en casos severos que no responden a otros tratamientos, se utiliza el tratamiento quirúrgico. En dos casos clínicos presentados en este trabajo, se utilizó el herraje terapéutico de forma precoz para intentar corregir sus deformaciones.