Resumen: La digitalización cada vez está más presente en nuestro día a día: todos y cada uno de nosotros contamos con un teléfono inteligente, ordenador, relojes inteligentes… No solo eso, sino que cada vez está más presente en campos que hace unos años sería impensable: medicina, transmisión de información (periódicos digitales, redes sociales…), gestión empresarial y de proyectos (software, aplicaciones…), etc. Además, esta creciente presencia de digitalización parece no tener techo en nuestra sociedad, por lo que podemos augurar unos años venideros donde la tecnología tenga un importante peso en nuestra vida. Por otro lado, la agricultura ha sufrido importantes transformaciones en las últimas décadas, produciéndose increíbles ganancias de productividad y rendimientos de la tierra. Todo ello se ha conseguido implementando la tecnología existente en cada momento, desde el motor de combustión a biotecnología desarrollo químico. Todo ello nos lleva a pensar que esta combinación digitalización-agricultura ha sido y puede ser muy provechosa. Pero para ello se debe tener en cuenta los factores estructurales del sector agrícola, como el envejecimiento, y las dificultades burocráticas y del mercado a la que están sometidos los agricultores. Por ende, es importante conocer en qué medida y forma se puede y debe aprovechar esta digitalización en el mundo agrícola para que no suponga una piedra en el camino del devenir de este sector. A través de diferentes datos históricos y testimonios podemos conocer que esta digitalización deberá contar con unas medidas que marque unos tiempos y exigencias precisas para hacer de la agricultura un sector atractivo y no se produzca un efecto rechazo.