Resumen: Las enfermedades cardiovasculares suponen una de las principales causas de muertes en España y a nivel global. Entre ellas, el infarto agudo de miocardio es la más mortal. En caso de que el paciente sobreviva, el miocardio afectado tiene una capacidad regenerativa mínima, lo que hace que en la zona de la lesión se produzca una cicatriz. Este nuevo tejido no se adapta a la funcionalidad del corazón, produciéndose complicaciones a corto y largo plazo, como por ejemplo insuficiencia cardíaca (problemas mecánicos) o arritmias (problemas eléctricos). Para ello no hay tratamiento curativo, a parte del trasplante que tiene multitud de limitaciones. El uso del tratamiento precoz ha mejorado mucho las secuelas, pero no han desaparecido. Por ello, durante estas dos últimas décadas se ha comenzado a investigar la forma de intentar solucionar o paliar estos problemas. Para ello, se han abordado diversas estrategias. Inicialmente, se comenzó utilizando células madre para regenerar el tejido cardíaco. Tras diversos estudios, se observó que era el componente secretor de estas lo que conseguía las mejoras clínicas. Sin embargo, la eficacia clínica real era escasa por la baja tasa de retención de células en el tejido, y con el fin de resolver la limitación anterior se apostó por utilizar una matriz que juntara las células y los componentes secretores, implantando todo junto en forma de parche cardíaco sobre la zona afectada. Viendo que se conseguían resultados, pero que no eran los esperados, se comenzaron a desarrollar otras líneas. Así surgió el uso de matriz extracelular, obtenida de otros órganos, y mediante diversas técnicas se extraían sus células y se dejaban únicamente la matriz extracelular proteica, denominada como andamio o “scaffold”. La estrategia era aprovechar la geometría y propiedades de los tejidos naturales evitando el rechazo ejercido por la presencia de células del donante. Finalmente, el desarrollo de la ingeniería y las impresoras 3D, sirvieron como inspiración para desarrollar biotintas, intentando conseguir así partes funcionales del órgano a estudio. Los resultados de todos ellos son todavía insuficientes, pero esperanzadores, lo que hace que sean líneas de investigación muy interesantes para continuar su estudio.