Resumen: La enfermedad arterial periférica (EAP) es una condición caracterizada por la obstrucción o estrechamiento de las arterias que suministran sangre a las extremidades inferiores, lo que puede causar dolor, entumecimiento, debilidad muscular y otros síntomas. La causa más frecuente es la arteriosclerosis y se encuentra asociada a factores de riesgo cardiovascular como la diabetes, la hipertensión arterial y el tabaquismo. Existen dos clasificaciones (Rutherford y Fontaine) que, actualmente, permiten diferenciar la enfermedad en cuatro estadios: asintomática, claudicación intermitente, dolor en reposo y lesiones tróficas. La historia clínica junto a la exploración física, el índice tobillo-brazo (ITB), la arteriografía y la tomografía computarizada (TC) permiten diagnosticar la enfermedad, además de clasificarla y orientar al médico hacia un tratamiento concreto. Se han estudiado diversas estrategias para prevenir y tratar la EAP que incluyen cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar y hacer ejercicio regularmente, y aplicar un tratamiento farmacológico basado en el control de los factores de riesgo e intervenciones quirúrgicas. Las técnicas de revascularización abierta y/o endovascular se encuentran indicadas cuando existen claudicaciones muy invalidantes e isquemias críticas. En casos inoperables se puede valorar la terapia celular y en aquellos casos avanzados con gangrena, la amputación es la única opción. Se recomienda que los pacientes con factores de riesgo para la EAP, como antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, diabetes, tabaquismo y obesidad, se sometan a pruebas de detección periódicas y adopten medidas preventivas para reducir su riesgo de desarrollar la enfermedad.