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            <surname>García Barrios</surname>
            <given-names>Alberto</given-names>
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        <year>2023</year>
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    <abstract>El término “tortícolis” proviene del latín (tortus collum), cuyo significado es “cuello torcido”. Cuando esta deformidad postural del cuello es evidente en el nacimiento o poco después del mismo, se denomina tortícolis congénita. Esta patología consiste en un acortamiento unilateral del músculo esternocleidomastoideo que provoca la flexión persistente de la cabeza de forma homolateral a la lesión y una consecuente rotación cervical en el lado opuesto. Por este motivo, también es conocida como “tortícolis muscular congénita”.&lt;br /&gt;Generalmente, el cuadro se presenta después del nacimiento, durante los 2-3 meses de vida del lactante, o en el periodo neonatal. En la mayoría de las ocasiones, se presenta de forma aislada, aunque puede asociarse con otras patologías como la displasia congénita de cadera hasta en un 20%.&lt;br /&gt;La tasa de incidencia mundial varía entre el 0,3% y el 1,9%, siendo, a pesar de esas bajas cifras, la tercera patología ortopédica congénita más frecuente, por detrás de la displasia congénita de cadera y el pie plano valgo.&lt;br /&gt;El diagnóstico es fundamentalmente clínico y muchas veces un hallazgo incidental en el curso de un examen físico realizado en la revisión del pediatra o por mero descubrimiento de los padres, que observan una inclinación anormal de la cabeza del niño, la cual se acompaña en ocasiones por una asimetría facial característica.&lt;br /&gt;Habitualmente el manejo terapéutico es conservador, mediante técnicas de rehabilitación y fisioterapia, con un porcentaje de resolución de hasta el 90% por lo que en muy pocos casos es necesario el abordaje quirúrgico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</abstract>
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  <article-type>TAZ</article-type>
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