Resumen: La diabetes mellitus es una de las patologías más prevalentes del planeta, con un gran coste sanitario y elevados niveles de discapacidad secundarios a las complicaciones que ésta provoca. Su fisiopatología es muy compleja, interviniendo numerosos factores, entre los que destaca el exceso de estrés oxidativo y de inflamación debidas a la disrupción del ciclo circadiano, regulado principalmente por la melatonina. Esta hormona es una indolamina secretada tanto en la glándula pineal como en tejidos periféricos, desempeñando diversas funciones, entre las que destacan su capacidad reguladora de los biorritmos y su elevado poder antioxidante. Gracias a esto, se han desarrollado múltiples vías de investigación para determinar su posible uso como agente profiláctico y/o terapéutico en la diabetes mellitus. Junto a ello, al actuar sobre el estrés oxidativo e, indirectamente, sobre el estado proinflamatorio de esta patología, es una molécula que podría frenar la evolución y el desarrollo de las grandes complicaciones de la diabetes, tales como la nefropatía, la retinopatía y la neuropatía diabética. Finalmente, podría ser una buena opción para su uso como adyuvante combinada con otros fármacos antidiabéticos, tales como la metformina o la insulina, pues presenta muy pocos efectos adversos y podría potenciar los resultados de dichos fármacos. Sin embargo, existe muy poca evidencia acerca del poder terapéutico de la melatonina en humanos diabéticos, requiriéndose un mayor número de ensayos clínicos aleatorizados doble ciego para poder postular conclusiones definitivas acerca de éste tema.