Resumen: Los objetivos fijados en materia de emisiones tanto por organizaciones internacionales como por la legislación propia de cada país son difícilmente asumibles teniendo en cuenta el estado del arte de la tecnología presente en aviación, la cual es reticente al cambio debido a los altos estándares de operatividad y seguridad aérea que debe prestar. Para tratar de dar solución a esta problemática cada vez más acuciante, son numerosas las posibilidades que se han planteado con el fin de reducir la huella de carbono que emite este sector. Por un lado, se ha planteado la implementación de combustibles alternativos, similares a biocombustibles, pero empleados para aviación convencional, tanto ala fija como rotatoria. En parte esta opción beneficiaría al sector debido al bajo esfuerzo que se debería de llevar a cabo en términos de reforma de infraestructura, pues este tipo de combustible opera de forma muy similar a los de tipo fósil. Por otro lado, se plantean opciones más ambiciosas, pero más prometedoras a medio y largo plazo, como lo son los sistemas de propulsión alternativos para aviación. Esencialmente en este proyecto se desarrollan en profundidad dos de ellos: los sistemas eléctricos y la propulsión de hidrógeno. Finalmente, y de forma objetiva, se ha tratado de trasladar toda esta información a una conclusión orientada al entorno de las Fuerzas Armadas españolas, tratando de dar visibilidad a las posibilidades que se presentan de cara al futuro, haciendo un especial énfasis en las aeronaves de ala rotatoria del Ejército de Tierra.