Resumen: La fractura supracondílea de húmero es una de las lesiones óseas más comunes en la edad pediátrica y las más frecuentes en el codo infantil debido, en gran medida, a la vulnerabilidad anatómica del hueso en crecimiento. A pesar de su elevada incidencia, siguen constituyendo un desafío clínico debido al riesgo significativo de complicaciones que estas presentan a causa, sobre todo, de la proximidad de estructuras neurovasculares, lo que requiere de un diagnóstico preciso y un manejo adecuado. El abordaje terapéutico de estas fracturas se basa principalmente en la clasificación de Gartland modificada, que las categoriza según el mecanismo de lesión y el grado de desplazamiento. Mientras que el tratamiento de las fracturas tipo I y III está bien definido y ampliamente aceptado, el manejo óptimo de las fracturas tipo II continúa siendo motivo de controversia en la literatura médica. El debate surge a causa de la variabilidad en la estabilidad de estas fracturas, lo que genera discrepancias entre los especialistas respecto a si se debe optar por un tratamiento conservador mediante inmovilización o si, por el contrario, es necesario recurrir a una fijación quirúrgica para mantener su estabilidad.