Resumen: El río Piedra (Jalón–Ebro) ha estado sometido durante décadas a intensas presiones antrópicas, que deterioraron su estructura y funcionalidad. Para revertir esta situación, se llevaron a cabo intervenciones de restauración en 2010 (Llumes y Cimballa) y en 2011 (Nuévalos), aplicando dos enfoques distintos: el Método 1, basado en la eliminación de motas, reperfilado y revegetación de la ribera; y el Método 2, centrado en la regulación de avenidas mediante un canal de desagüe y la recuperación del bosque de ribera. El estudio evaluó la eficacia de estas actuaciones mediante análisis estadísticos con enfoque temporal (pre, post-reciente y post-tardío) y espacial (según método y distancia al cauce). Se analizaron variables texturales, de fertilidad, de regulación hídrica y parámetros fisicoquímicos. Los resultados evidenciaron un aumento de fracciones finas, especialmente arcilla, acompañado de mejoras en humedad, carbono y nitrógeno, junto con un pulso inicial de materia orgánica que posteriormente se estabilizó. Paralelamente, pH, conductividad y carbonatos se incrementaron con el tiempo. Espacialmente, el Método 1 favoreció la concentración de finos en las márgenes, restaurando su papel como reservorios de agua, nutrientes y carbono, mientras que el Método 2 generó áreas de baja energía que actuaron como sumideros de humedad y carbono. En conjunto, la restauración reactivó procesos esenciales y consolidó al río y su llanura como infraestructura verde capaz de mejorar la calidad del agua y amortiguar extremos hidrológicos.