Resumen: La obesidad infantil es un problema de salud cuya prevalencia está en aumento, debido fundamentalmente a factores ambientales. La baja adherencia a los tratamientos lleva a pensar en que las medidas de prevención son la mejor estrategia para combatirlo. Estas deberían tomarse incluso antes del embarazo pues factores como el consumo de tabaco o el estilo de vida poco saludable de los progenitores influyen en la programación fetal. Por ello, es importante incidir en la adopción de hábitos saludables tanto en el embarazo (para prevenir el aumento de peso excesivo de la madre, la diabetes gestacional...) como en la niñez y en la adolescencia, así como concienciar sobre los beneficios de la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes de vida.