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            <surname>Cisneros Gimeno</surname>
            <given-names>Ana Isabel</given-names>
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        <year>2015</year>
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    <abstract>La Agenesia del ductus venoso (ADV) es una enfermedad poco frecuente cuya incidencia ha aumentado en los últimos diez años debido principalmente al desarrollo de mejores técnicas diagnósticas (ecografía Doppler). A propósito de dos casos diagnosticados de ADV durante la ecografía del segundo trimestre (ecografía morfológica) en el Hospital Universitario Miguel Servet, decidimos realizar una revisión de la literatura respecto a esta entidad. Además, intentamos profundizar en los posibles factores que podrían modificar el pronóstico tanto a corto como a largo plazo. Hay dos variantes según la forma de drenaje de la vena umbilical: intrahepática y extrahepática. La ADV se asocia a una gran variedad de anomalías como la cardiomegalia (39%) o el hidrops fetal (23%). Las malformaciones más frecuentes son las cardiacas y las cromosomopatías aparecen en el 9% de las ADV, destacando el Turner y el Noonan. El pronóstico de la ADV es desfavorable debido a la alta tasa de abortos espontáneos y voluntarios; sin embargo, los sujetos que llegan a nacer suelen tener un buen pronóstico (sobre todo si son formas intrahepáticas y no existen anomalías asociadas). Además, hay que tener en cuenta la alta incidencia de prematuridad y retraso del crecimiento intrauterino, junto con la problemática asociada a dichas entidades. En toda gestación en la que se detecte cardiomegalia, polihidramnios u otros cambios hiprópicos sin una causa que los explique, hay que sospechar una alteración del ductus venoso y debería realizarse un estudio meticuloso de dicho vaso. En caso de diagnosticar ADV debería realizarse una exploración completa, un ecocardiograma fetal y un cariotipo para descartar las posibles anomalías asociadas. Las consecuencias de la ADV en la edad adulta no han sido estudiadas; sin embargo, podría pensarse que los mecanismos compensatorios en la vida fetal para hacer frente a situaciones adversas provocarían cambios definitivos en determinados tejidos u órganos, pudiendo aumentar el riesgo cardiovascular o favorecer la aparición de enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la obesidad o el asma.</abstract>
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  <article-type>TAZ</article-type>
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