Resumen: La tricomoniasis aviar, producida por el protozoo Trichomonas. gallinae, es probablemente la enfermedad parasitaria más antigua conocida en la fauna salvaje. El hospedador principal de T. gallinae son las aves de la familia columbidae, que tienen una elevada prevalencia de tricomoniasis sin manifestar la enfermedad, aunque también se puede infectar un gran rango de especies aviares. La sintomatología de esta enfermedad depende de la cepa del protozoo y del sistema inmunitario del individuo infectado, pudiendo éste último controlar las cepas poco patógenas e impedir la progresión del protozoo. La forma clásica de expresar la enfermedad es la formación de placas caseosas en boca, esófago y buche, pero hay otras formas como la infiltración ósea de las tricomonas en el cráneo o migraciones vía sanguínea a órganos parenquimatosos. El crecimiento continuo de la población de palomas y su naturaleza cosmopolita hacen que hoy en día haya una distribución mundial de esta especie, siendo las responsables de la distribución y mantenimiento de prevalencia de tricomoniasis en casi todo el mundo. La transmisión de esta enfermedad puede ser vía directa, por contacto directo, o vía indirecta a través de la alimentación o el agua. Esta vía indirecta es la razón por la que se puede infectar un rango tan amplio de familias de aves, muy distintas a los colúmbidos, como son las aves de presa, carroñeras, paseriformes, fringílidos, psitácidas, otídidos o aves de corral. Algunas especies están más adaptadas, como las palomas, que con un buen sistema inmune pueden estar infectadas sin mostrar síntomas y actuando como portadoras. Por el contrario, hay especies más susceptibles, que sin un buen sistema inmunitario manifiestan sintomatología. Para un veterinario de fauna salvaje es esencial conocer esta enfermedad a fondo, debido a que la tricomoniasis tiene un rol importante en las aves silvestres.