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            <given-names>Antonio Fernando</given-names>
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        <year>2016</year>
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    <abstract>La hernia discal lumbar es la consecuencia de la alteración del equilibrio de las sustancias que regulan el metabolismo del disco intervertebral, produciéndose una degeneración del anillo fibroso y salida del material del disco hacia el exterior. El material herniado puede comprimir la raíz nerviosa dando síntomas a nivel local y periférico. A nivel local se produce dolor, y a nivel periférico se dan alteraciones musculares, sensitivas y dolor que siguen una distribución u otra en función del dermatoma afectado, siendo el más frecuente el territorio de la raíz S1. El tratamiento está dirigido a la disminución del dolor y a la recuperación funcional del paciente. Si no hay síntomas de alarma se comienza con un tratamiento conservador a base de paracetamol, AINES y estiramientos. Existen otros fármacos y técnicas conservadoras de dudosa eficacia que se siguen utilizando en la práctica clínica. Si el tratamiento establecido no funciona y se confirma mediante RMN la existencia de una hernia discal, se procederá a la cirugía. Las hernias más comunes son las posterolaterales, y la técnica quirúrgica más utilizada para su escisión es la discectomía o la microdiscectomía, en función del cirujano que la realice. Existen técnicas quirúrgicas endoscópicas menos comúnmente utilizadas debido a su elevada tasa de complicaciones, siendo la más frecuente la recurrencia de la hernia, y en segundo lugar la durotomía durante la operación. El estudio SPORT hizo un seguimiento durante ocho años de pacientes sometidos a tratamiento conservador y a tratamiento quirúrgico, cuyos resultados demostraron que se producía una mejoría significativa de los síntomas en ambos grupos. Sin embargo, los pacientes sometidos a cirugía mejoraban más rápido y recuperaban mayor funcionalidad que los sometidos a tratamiento conservador.</abstract>
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  <article-type>TAZ</article-type>
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