<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<collection>
<dc:dc xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:invenio="http://invenio-software.org/elements/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc/ http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc.xsd"><dc:language>spa</dc:language><dc:creator>Gómez Bahillo, Carlos</dc:creator><dc:title>La gestión de la diversidad religiosa en Aragón</dc:title><dc:identifier>ART-2015-97935</dc:identifier><dc:description>El pluralismo religioso formó parte de la historia de nuestro país hasta los Reyes Católicos. Con ellos se terminaron siglos de convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes, y se inició el monopolio de la iglesia católica, que se convierte en la única confesión de los españoles y también en la oficial del estado, durante varios siglos. A finales del siglo XIX comienzan a formarse en España, de forma clandestina, comunidades evangélicas, y que únicamente dejaron de serlo durante la Primera y Segunda República. Durante la dictadura franquista las religiones minoritarias fueron extorsionadas y vigiladas policialmente. A partir de la firma de los acuerdos con EE.UU. y la presencia de militares norteamericanos en las bases áreas, que en su mayoría profesaban religiones protestantes y bíblicas, el Régimen comenzó a permitir lugares de culto para estas confesiones, pero con carácter privado. También por esos años se firmaron acuerdos con los países árabes, y jóvenes de religión islámica vinieron a estudiar a España, y se reunían en pisos para recitar el Corán y hacer los rezos diarios. La apertura que trajo el Concilio Vaticano II fue determinante para un cambio de postura por parte del gobierno, que se vio obligado a aprobar la Ley 44/1967, Reguladora del ejercicio del derecho civil a la libertad en materia religiosa, por la que se permitía la apertura de locales de culto a otras confesiones distintas a la católica, si bien seguía estando prohibido el proselitismo y las manifestaciones públicas de sus creencias. Hay que esperar hasta la transición democrática para que comience a reconocerse y aceptarse por parte del estado y de la sociedad, la presencia de otras creencias y grupos religiosos.</dc:description><dc:date>2015</dc:date><dc:source>http://zaguan.unizar.es/record/60418</dc:source><dc:identifier>http://zaguan.unizar.es/record/60418</dc:identifier><dc:identifier>oai:zaguan.unizar.es:60418</dc:identifier><dc:identifier.citation>Cuadernos Manuel Giménez Abad Monografia 4 (2015), 31-47</dc:identifier.citation><dc:rights>by-nc-nd</dc:rights><dc:rights>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/</dc:rights><dc:rights>info:eu-repo/semantics/openAccess</dc:rights></dc:dc>

</collection>