Resumen: Un determinado marco sociocultural estimuló una situación histórica de liberación individual en los años sesenta, que infundió en los sectores jóvenes de la sociedad europea y norteamericana un deseo de emancipación. Este sentimiento se identificó con determinados valores estéticos, de los que se apropió la arquitectura para elaborar un lenguaje que proponía radicales formas de habitar para una sociedad nómada idealizada. La escena arquitectónica no fue la única en experimentar con este nuevo patrón utópico de comportamiento, que también fue investigado en producciones literarias y cinematográficas de ciencia ficción. Tomo aquí el ejemplo de la película Barbarella para mostrar el fenómeno de referenciación mutua entre este género y los modelos de habitabilidad imaginados por los arquitectos del momento. Las bases conceptuales de la relación del nuevo habitante arquitectónico con su ambiente nómada personal fueron las mismas tanto en Europa como en EEUU, en su pretensión por alcanzar la universalidad. Sin embargo, tomaron distinta forma en cada continente, influidas por la antropología local de la sociedad en la que se estaban gestando.