Resumen: En un contexto marcado por la crisis económica, el cambio climático, las guerras y los desastres naturales, la arquitectura humanitaria se hace cada vez más necesaria. Esta nueva arquitectura de compromiso social es entendida como un proceso que abarca desde el diseño hasta su mantenimiento, y en el que los usuarios están involucrados en todo momento. El arquitecto africano, Francis Keré, desarrolla en este contexto una arquitectura arraigada al lugar en la que predominan el control climático a través de elementos pasivos y el uso de materiales locales. En la obra de Keré las personas son una parte integrante de la propia arquitectura, como lo son los materiales y las tradiciones. El análisis del trabajo colaborativo en algunos de los proyectos que el arquitecto ha realizado en Burkina Faso permiten enfatizar el valor y la importancia de las personas en esta arquitectura de "capital humano". Los edificios estudiados, a pesar de su pequeña escala, han supuesto un gran cambio para las comunidades en las que se han desarrollado y han demostrado que la cohesión social que el trabajo colaborativo trae consigo está en la base del desarrollo cultural y económico que supone esta arquitectura.