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<dc:dc xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:invenio="http://invenio-software.org/elements/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc/ http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc.xsd"><dc:identifier>doi:10.24197/em.18.2017.11-15</dc:identifier><dc:language>spa</dc:language><dc:creator>García Herrero, María del Carmen</dc:creator><dc:title>Presentación del dossier monográfico: Reginalidad y fundaciones monásticas en la Baja Edad Media Peninsular</dc:title><dc:identifier>ART-2017-102253</dc:identifier><dc:description>En la realización del análisis histórico los historiadores e historiadoras buscamos incansablemente medios, herramientas y expresiones que nos faculten para traducir y comprender la realidad que investigamos con el mayor ajuste posible a la misma, de manera que resulte asimilable no sólo para nosotros, sino también para nuestros coetáneos y coetáneas1. Así, y como en otras disciplinas científicas, un buen análisis en Historia debe aspirar a reunir, al menos, las cualidades de preciso, conciso, riguroso y completo. En el transcurso del desciframiento certero de los fenómenos y procesos estudiados, las palabras son decisivas porque con ellas nombramos y decimos, o lo que es lo mismo conceptuamos o damos forma a los conceptos, y también conceptualizamos, reduciendo lo observado a representaciones mentales...</dc:description><dc:date>2017</dc:date><dc:source>http://zaguan.unizar.es/record/63399</dc:source><dc:doi>10.24197/em.18.2017.11-15</dc:doi><dc:identifier>http://zaguan.unizar.es/record/63399</dc:identifier><dc:identifier>oai:zaguan.unizar.es:63399</dc:identifier><dc:identifier.citation>Edad Media 18 (2017), 11-15</dc:identifier.citation><dc:rights>by</dc:rights><dc:rights>http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/es/</dc:rights><dc:rights>info:eu-repo/semantics/openAccess</dc:rights></dc:dc>

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